García Luna

No nos hagamos, sabemos bien quién es el jefe de la banda.

 

A los señores Nelson Vargas y Silvia Escalera

 

Genaro Garcia Luna

Ser rico o ser pobre parecen ser delitos insalvables. Quizá se necesite tener una hija para comprender el dolor del señor Nelson Vargas, que el pasado 26 de Noviembre de 2008 dio a conocer la ineptitud y la nula acción de las autoridades para encontrar a su joven hija Silvia Vargas Escalera.

El penoso plazo de los 100 días no va a servir para nada y mientras tanto la batalla contra el crimen esta vez, digan lo que digan, se está perdiendo. Sin embargo, la raja política es muy atractiva para los políticos que intentan ser protagonistas de sus intereses y también para quienes pretenden tapar el sol con un dedo.

La defensa que hizo Felipe Calderón del secretario de seguridad pública federal Genaro García Luna, no es más que un mensaje claro que la industria del secuestro goza de protección presidencial. En más de una veintena de artículos periodísticos se han denunciado los nexos que tiene García Luna con las redes criminales, y cómo es costumbre en México, no pasa nada.

Los operativos fallidos en contra del crimen, ahora tienen una explicación: las autoridades están coludidas recibiendo 5 millones de pesos mensuales por filtrar información. Si Felipe Calderón no quiere ver esos detalles, entonces simplemente es el peor ciego que no quiere ver.

Al secretario García Luna, no se le toca porque seguramente se llevaría a muchos entre las patas, y el secuestro de la hija de Nelson Vargas probablemente esconda más de lo que cualquier mortal pudiera imaginar.

¿Quién tiene información de las fortunas económicas de Vargas, de Martí, etc.? Claro, sólo los que se supone se dedican a la “inteligencia”.

No nos hagamos, todas las bandas de secuestradores tienen un jefe y ese jefe hoy goza de total impunidad y es protegido por Calderón.

Ya es hora que a los ciudadanos no nos traten como idiotas y exijamos cuentas claras.

Acaso la expresión de Martí fue: si no pueden, les damos más tiempo

Dónde quedó el candidato de las manos limpias y del empleo, si hoy todo el país esta bañado de sangre y con una desmedida tasa de desempleo.

 

 

En el camino: aunque estoy en desacuerdo quizá en el 99% del pensamiento de Carlos María Abascal, he de reconocer que es un hombre de principios firmes y que da la vida por sus ideas. Mexicanos tan aguerridos como él que no se deja vencer ante ninguna adversidad le hacen falta a este país lleno de ladrones, oportunistas y gobernantes mediocres. Vaya mi respeto y admiración a este hombre y mis mejores deseos para que le de una buena paliza al cáncer que lo aqueja.

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