Calderón: el mensajero del secuestro / SME, ni los ven ni los oyen.

Felipe CalderónPor Juan José Solis Delgado

Cualquier persona que esté privada de su libertad, lo que menos espera es que el “Presidente” de su país le mande saludos y buenas vibras. En todo caso, lo que mínimamente se espera es que gire instrucciones para que lo localicen de inmediato y capturen a sus raptores.

Este fin de semana Felipe Calderón ejerció su papel de mensajero en el secuestro de Diego Fernández de Cevallos. En un acto público con panistas y en medio de aplausos y ovaciones, se dirigía al jefe Diego, para enviarle saludos y el mensaje que sus hijos estaban bien, fuertes y dispuestos a hacer todo lo posible para salir adelante.

Trastornado por la euforia de los aplausos, Calderón pronunció –como es su costumbre–  un discurso bravucón carente de sentido, donde se percibía que en todo caso se trata de un mensaje cifrado a los secuestradores de Fernández de Cevallos y no un discurso consistente de un estratega de Estado.

Pero, ¿por qué un presidente se convierte en mensajero? La respuesta no es fácil.

Primero, porque el caso del Jefe Diego ha mostrado que no es un asunto cualquiera. Como bien sabemos, Diego Fernández fue el artífice que coadyuvó a la composición del actual Estado mexicano, por ello es que por primera vez vimos que una televisora guardó absoluto silencio y la PGR ha declinó continuar con las investigaciones.

Segundo, porque son tantos los intereses de los poderes político y económico involucrados, que vale más seguir las órdenes de la familia Fernández de Cevallos, que aventurar a una torpe institución como la PGR a poner en riesgo la vida del abogado.

Tercero, porque simplemente es un secuestro que trasciende la perversión de cualquier analista o comunicador, y en realidad nos estamos enfrentado a un juego de poder donde sólo ellos saben a qué están jugando y la mecánica de su juego.

Cuarto, porque Calderón sabe que la banda que secuestró a DFC es liderada por su secretario García Luna y entonces decidió prestarse a ser el mensajero.

Finalmente, es prudente reconocer que si la familia ha solicitado que las autoridades se aparten de la investigación, es un buen símbolo para identificar que no confían para nada en las instituciones del Estado (y eso que, insisto, el propio DFC colaboró en la construcción de esas instituciones).

En el camino

A treinta días de haber iniciado una huelga de hambre, sólo cuatro trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), continúan con su propósito, debido a que los seis restantes han presentado severos problemas de salud y un notable deterioro en su condición física. El gobierno de Calderón, al mismo estilo de Salinas, ni los ve ni los oye, esperemos no sea la misma actitud, la que tomen los magistrados de la Suprema Corte de Justicia.

 Contacto: @juanjosesolis

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