Desaparecido hasta nuevo aviso

Este texto fue publicado originalmente el 20 de mayo de 2010 en la página de SDPnoticias.com

Por Juan José Solis Delgado

La noche del miércoles, en el programa TERCER GRADO de la empresa TELEVISA pasaron de la autocensura, a explicar las razones de ella. Definitivamente nada verosímil, ni contundente.

El argumento central que explicaba la razón de su silencio, básicamente se centraba en dos líneas, la primera que no había información suficiente que pudiera darse a conocer, porque a pesar de haber hecho un reporte especial el día sábado 15 de mayo por la noche, todo indicaba que no habría más qué decir; y la segunda línea se conducía en torno a la petición expresa de la familia de Fernández de Cevallos.

Es de interés fundamental mencionar algunos argumentos que ahí se vertieron para entender la naturaleza de la política editorial de la empresa TELEVISA. Por ejemplo:

El anunciador matutino Carlos Loret de Mola, decía que no estaba de acuerdo en callar la información, porque a un reportero le cuesta mucho trabajo no ir tras la noticia, pero como lo aceptó desde el año 2001 que fue contratado por el doctor Leopoldo Gómez, se ajusta a los que diga el patrón.

Denisse Maerker al parecer (a regañadientes) aceptó que si callar una información valía para que el asunto tuviera una resolución positiva lo aceptaba. Pero no creí que fuera la mejor opción.

Las razones de Ciro Gómez y Carlos Marín fueron tan primitivas que ni siquiera vale la pena mencionarlas en este espacio.

Ahora bien, el doctor Leopoldo Gómez fue cauto en no mencionar abiertamente que fue solicitud de la familia, pero Loret de Mola en tu atropellada intervención, sí lo reconocía al decir que en el caso “Paullete” los padres fueron quienes pidieron la cobertura, mientras que en el caso del Jefe Diego, fue la familia quién pidió no darle seguimiento.

Sin embargo, quienes conocen el periodismo y sobre todo el periodismo de investigación, saben que desde siempre, el periodista juega también una papel fundamental en la búsqueda de pesquisas, y si bien hay una delgadísima línea entre la investigación judicial y periodística, en ocasiones ambas llegan a complementarse.

TELEVISA ha creado un grupo de reporteros de élite, los de investigaciones especiales, ellos (al menos así se presentan) van hasta las entrañas del asunto y lo dan a conocer con reportajes, que dicho sea de paso, han merecido en más de una ocasión el premio nacional de periodismo; si activarán la maquinaria de estos reporteros de élite en el caso DFC seguro encontrarían algo.

El asunto es que en TELEVISA no sólo decidieron no informar, sino también se decidió mandar a los reporteros de élite a la banca y quitar de la mesa de asignaciones el tema a investigar.

Pero por qué estar pensando sólo en TELEVISA si hay otros medios que si han tomado el asunto en serio y han mandado a sus reporteros a investigar, tal y como lo hizo el periódico REFORMA que hasta una crónica de los hechos ha publicado. La respuesta por más dura que parezca es realista. Un gran porcentaje de mexicanos en nuestro país tiene como único referente de información el noticiario televisivo de la noche.

Por tanto, valdría la pena preguntar, ¿quién investiga el caso Diego? La respuesta por más absurda que parezca es: oficialmente la Procuraduría de Justicia de Querétaro, pero paradójicamente sólo la Procuraduría General de la República es la encargada de dar a conocer información.

De esta manera, insisto, continuamos con el letrero: Desaparecido hasta nuevo aviso.

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