Ciudad Juárez en el olvido

Por Juan José Solis Delgado

Cualquier adicción comienza a tratarse cuando el enfermo acepta su problema y está dispuesto a atenderse. El Estado mexicano está enfermo y quien se supone lo dirige, no acepta que necesita ayuda para emprender un tratamiento.

El domingo pasado EL DIARIO de Ciudad Juárez lanzó en su texto editorial un grito de auxilio ante la inacción e ineficacia del gobierno federal por combatir los estragos del narcotráfico y el crimen organizado. Como se ha posicionado en la opinión pública, el mensaje de los periodistas fue en sentido literal un llamado desesperado al crimen organizado en quienes reconocen la autoridad de facto, para pedirles paren el asesinato de sus colaboradores a cambio de una tregua que ofrece publicar o no publicar lo que ellos indiquen.

Para muchos opinadores, esta acción lejos de ayudar, complica las acciones de lucha contra los delincuentes. Pero, ¿qué empresa periodística está dispuesta a poner  los muertos en una guerra entre el crimen organizado contra el gobierno desorganizado? Quizá al gobierno federal, representado para estos fines por Alejandro Poiré, no haga una lectura adecuada de estos textos editoriales, donde en el fondo, el llamado es justamente al gobierno federal para que haga lo necesario y frene por completo la matanza de personas inocentes a quienes anodinamente han llamado daños colaterales.

Sin embargo, lejos de ponerse a trabajar en materia de investigación e inteligencia, las huestes de Felipe Calderón, han tomado la vía fácil (que no requiere investigación de por medio) descalificando el crimen con un argumento que sustenta que el ataque al joven periodista de EL DIARIO “pudo” haber sido un asunto de índole personal y no necesariamente por su actividad profesional. De acuerdo, incluso si les compramos esa idea, de cualquier forma lo más prudente y lógico sería conocer quién mató a es periodista “por motivos personales”; así como también sería bueno conocer quién mató al candidato Torres Cantú y otros alcaldes que por su actividad laboral o por sus enjuagues personales han perdido la vida.

Hace unos meses, Felipe Calderón prometió en Ciudad Juárez que el ambiente iba  a cambiar. La verdad es que con todo y los representantes que dejó como sus representantes en aquella ocasión y con la llegada del miembros del ejército mexicano, el ambiente de seguridad en aquella ciudad fronteriza ha empeorado. Hoy son los periodistas quienes gritan auxilio, ayer fueron los ciudadanos, y Felipe Calderón a la fecha no ha hecho nada.

La editorial del DIARIO de ciudad Juárez no es querer negociar con el crimen organizado, pues ellos no son actores de la guerra. Es despertar a quienes no escuchan ni quieren escuchar. Es llamar la atención de quienes tienen esa ciudad en el olvido. Es replantear la estrategia y reconocer que se ha fallado. Es reconocer la enfermedad y dar el primer paso para obtener ayuda.

Es momento de que Calderón asista personalmente acompañado del sospechoso García Luna y del vocero Poiré, sin seguridad, sin camionetas blindadas, sin estado mayor; y viva la inseguridad desmedida que cotidianamente viven los habitantes de ciudad Juárez.

Twitter: @juanjosesolis

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