Estado inexistente

Felipe Calderón

Felipe Calderón

Por Juan José Solis Delgado

El terremoto en Japón y la consecuente devastación producto del tsunami, han acaparado la atención y desde luego han impuesto la temática de la agenda mediática. Sin embargo y sin demeritar la importancia de la noticia, México sigue siendo un país que tiene temas urgentes e importantes que no debemos dejar pasar. El que más llama la atención es el asesinato de Rebeca Nicasio Vázquez, quien fuera la directora interina del Centro de Ejecución y Sanciones de Nuevo Laredo, Tamaulipas. La versión oficial hasta el momento es que se vio en medio de una riña entre presos y uno de ellos le propino cuatro puñaladas con una punta de metal causándole la muerte. Otro tema es la dimisión y posterior solicitud de asilo político de la joven Marisol Valles, quien fuera hasta unas semanas directora de la Policía municipal de Práxides G. Guerrero, en el estado de Chihuahua. Estos dos eventos demuestran por sí mismos el Estado inexistente que en los últimos cuatro años no se ha querido reconocer.

Cualquiera que camine por las calles de las ciudades fronterizas de México con la Unión Americana no me dejará mentir: se respira un tufo de muerte y peligro. Prácticamente no hay autoridad legal que este al alcance de la ciudadanía. En Nuevo Laredo, Ciudad Juárez y hasta en la propia ciudad de Monterrey la gente se siente insegura; en cualquier momento se puede producir un levantón o una balacera, la muerte y las desapariciones ya se hicieron costumbre. Para los ciudadanos lo mismo da lidiar con delincuentes que con policías federales, estatales o municipales o miembros de la milicia, todos disparan y todos matan. No hay un Estado que les provea de seguridad como lo dictan los derechos fundamentales y las garantías individuales que otorga la Constitución. En las ciudades fronterizas el control lo tiene el crimen organizado.

La cárcel de Nuevo Laredo, Tamaulipas no es la exención a esta problemática, ya el pasado diciembre de 2010, se había reportado la fuga de 120 reos con la complicidad o sumisión de director Efrén Hernández Llamas, presuntamente responsable de la evasión y de quien a la fecha no hay informes sobre su paradero. Prácticamente tres meses después, el penal fronterizo vuelve a ser noticia, esta vez dando a conocer el asesinato de la directora interina Rebeca Nicasio Vázquez. Este crimen puede tener diversas lecturas, la primera bien podría ser la que se dio a conocer a la opinión pública, en una ronda de rutina la directora quedo atrapada en medio de una riña y fue atacada por un joven de 24 años llamado Pedro quien la apuñaló en cuatro ocasiones provocándole la muerte. Pero la duda que surge es quién le dijo al joven asesino que atentara contra la vida de la directora, y si en verdad fue una riña producto de la casualidad o fue un enfrentamiento provocado. Pero más aún, algún día conoceremos las causas del asesinato, las muertes como las de esta funcionaria pública serán explicadas con una lógica de justicia o también se le vinculará con algún cartel del crimen para justificar entonces su asesinato.

Si el Estado no puede tener el control de una cárcel, mucho menos tendrá el control de las calles. A eso se le llama aquí y en todo el mundo Estado inexistente. Felipe Calderón es el responsable de este evidente desmantelamiento del Estado mexicano y lo peor de todo es que cada día complica más las cosas. Su gobierno no tiene una estrategia para combatir la violencia y los delitos del crimen organizado, lo único que hace es fotografiarse montado en los aviones de combate disfrazado de piloto militar y sonreír cínicamente a la cámara. Pero no puede contener los embates del crimen. Recientemente los cables filtrados por el portal Wikileaks al periódico mexicano La Jornada, exponen que en más de una ocasión ha sido el gobierno de Estados Unidos quien ha tomado la decisiones en materia de seguridad pública, porque las autoridades mexicanas simplemente han quedado rebasadas.

Por ello, tenemos el caso de la joven de 20 años Marisol Valles quien decidió (o la forzaron) a dejar el cargo como directora de la policía municipal y buscar refugio en Estados Unidos ante la zozobra de no tener garantía de vida para ella y su familia, pero sobre todo por no recibir ningún tipo de apoyo por parte del Estado. Si observamos con atención, sus jefes simplemente la dieron de baja por no presentarse a trabajar, pero no existió una acción de investigación que la respaldara en su decisión y no hubo tal acción porque la autoridad está incapacitada para investigar actos delictivos en una plaza que no le pertenece, que como bien sabemos le pertenece al crimen y ellos son el verdadero gobierno en esa región.

Triste realidad para México.

***

En el camino: Amablemente me han escrito al correo electrónico solicitándome critique a los líderes del crimen organizado igual que lo hago con Felipe Calderón. Mi respuesta es simple: No puedo criticar a los capos de la mafia en cuanto que no son funcionarios o empleados públicos. Son delincuentes y como tales quien es el responsable de perseguirlos es el gobierno y su sistema de seguridad; los periodistas y/o los opinadores no somos los encargados de realizar labores de investigación policiaca; para eso están las instituciones (o lo que queda de ellas).

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