El primer debate de los candidatos del Edomex

Por Juan José Solis Delgado

El estado de México es históricamente el referente inmediato a lo que será la elección presidencial. La noche de este miércoles 8 de junio de 2011, los tres candidatos a gobernar dicha entidad, se presentaron en un debate público para darse a conocer ante los ciudadanos mexiquenses. El resultado es que ganó – a pesar de todo – la democracia de nuestro país. Aquí algunas reflexiones.

Alejandro Encinas Rodríguez. En mi opinión fue el ganador contundente del debate. La trayectoria política de Encinas y su lucha social de décadas, se tradujeron en la presentación a un candidato ecuánime y centrado y dueño de sí. Preparado para los ataques, Encinas artículo su presentación abordando los temas que el moderar iba proponiendo, pero en paralelo hacia notar las pifias de sus adversarios.

Evidentemente, Encinas fue atacado por su vinculo con Andrés López Obrador, pero éste supo resolverlo con inteligencia y sensatez. No negó su relación con el político tabasqueño, pero asumió que él tiene voz propia. Se le acusó de permitir el acceso al Congreso al diputado José Luis Godoy y reviró diciendo que no fue él sino la propia institución quien le tomó la protesta y más tarde se le despojó del fuero. Presentó gráficas comparativas de los índices negativos y en descenso de la gestión priísta y los índices a la alza del gobierno perredista en la ciudad de México.

El apunte más sustantivo de Encinas, fue cuando saca de la bolsa interna de su atuendo una carta escrita por el candidato Eruviel Ávila, refiriéndose al exgobernador  con una oda a su perfil político. El candidato tricolor enrojeció de impotencia.

Eruviel Ávila Villegas. El candidato del viejo PRI fue a defender su delantera. Entrenado para la contienda, Eruviel Ávila se presentó al debate con una impecable camisa blanca de cuello italiano, una corbata roja y un traje negro; y con un sobre maquillaje en los pómulos que más tarde le ganó el mote de “chapitas”. El doctor Ávila no entró en polémica, se autodefinió como el candidato de las propuestas. Y repitió lo que sistemáticamente ha dicho en sus discursos de campaña. La firma de compromisos ante notario público, la generación de empleos, la eliminación del impuesto de tenencia sobre los autos y el IETU. De ahí no paso y no hubo nada nuevo.

El candidato Eruviel apeló a su cercanía con los ciudadanos que en cuatro ocasiones le confiaron su voto, aunque no recordó cuando perdió la contienda en búsqueda de una diputación federal. Ante la delantera en las encuestas, no se enredó en polémicas y se escurrió de los insultos y agresiones de sus adversarios, como el caso de la fotografías que mostraban a las patrullas del Edomex llevando acarreados a sus mítines.

Luis Felipe Bravo Mena. Del candidato Bravo Mena hay poco que decir. Se mostró perdido, en momentos iracundo, saltaba en su silla y nunca escuchó a sus adversarios. No se salió ni un milímetro de su discurso vacío y se montó en su propia realidad. El nudo de la corbata lo tenía chueco y una sola propuesta no pudo articular.

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