Telmex vs. Televisoras / Presidencia

Por Juan José Solis Delgado

Este artículo se publicó originalmente en la columna Nada Personal en el portal Poder Ciudadano

En recientes meses los ciudadanos mexicanos hemos sido testigos de la feroz lucha entre tres poderosas empresas de nuestro país, por un lado el llamado monopolio de Telmex del ingeniero Carlos Slim Helú, y por otro el duopolio Televisa y TvAzteca, de Emilio Azcárraga Jean y Ricardo Salinas Pliego respectivamente. Básicamente el conflicto consiste en que Telmex pretende ofrecer el servicio de televisión a sus clientes, para completar el cuádruple play (telefonía fija, celular, internet y televisión), mientras que las televisoras con su reciente alianza en la empresa Iusacell, ya ofrecen los cuatro servicios referidos y no permiten la entrada de quien podría ser su más temible competidor. Hasta aquí podríamos estar en presencia de un conflicto mercantil; sin embargo, por tratarse de servicios que se desarrollan bajo la explotación de concesiones que otorga el Estado a particulares, es de interés público conocer los pormenores del conflicto.

Resulta que en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, las empresas manejadas por el gobierno fueron vendidas (privatizadas) a los mejores postores. Una de ellas fue Telmex que fue adquirida por varios accionistas, entre ellos Carlos Slim y algunos capitales de los Estados Unidos de América. Como el país estaba a la venta, el equipo privatizador estableció ciertos candados que harían la función de impedir que un solo empresario participara en más de una venta; recordemos entonces que también en aquella época se pusieron a la venta Bancos y la televisora del Estado (Imevisión); y justamente para disuadir que se hicieran monopolios o se concentrara la actividad económica en una sola empresa, el título de concesión de Telmex tuvo un candado que le impedía ofrecer el servicio de televisión, en el sentido de que no podría adquirir con sus utilidades estación televisora alguna o participar con inversión de capital en televisora existente. Hay que ser enfático, esta restricción no fue en lo más mínimo pensada en términos de desarrollo tecnológico, para entonces (hace 20 años) ni siquiera se sospechaba que la señal de televisión podría viajar por la red telefónica. El asunto es que aquel candado quedó cerrado y al paso del tiempo con el desarrollo de las telecomunicaciones, la red telefónica de Telmex está subutilizada en cuanto a que a través de su red podría transmitir no sólo datos y voz, sino también video.

El problema entonces, es que la televisoras no desean la presencia de un competidor del tamaño de Telmex. Por ello, han emprendido una batalla legal respaldada “curiosamente” por la presidencia de la República. A la fecha le han propinado dos multas millonarias a Telmex por no cumplir con sus obligaciones de interconexión con sus competidores y de paso le negaron la modificación al título de concesión que aspiraba a eliminar el candado que le restringe otorgar el servicio de televisión, siendo que la razón que motivó dicha restricción hace veinte años, ya no es vigente en la modernidad y además es ambigua, pues no señala con precisión si se refiere a televisión abierta o restringida. El caso es que con está argumentación, los especialistas en la materia han cargado la opinión pública en dos sentidos: unos apoyan la apertura de Telmex al mercado de la televisión restringida con una normatividad de por medio; y otros critican su ingreso por ser un motivo sustancial para que el ingeniero Slim dilate su poder monopólico. De cualquier forma, de acuerdo a una encuesta realizada por María de las Heras y publicada en el diario El País, seis de cada diez mexicanos quieren que Carlos Slim brinde el servicio de televisión; y el 55% de los mexicanos encuestados piensan que Felipe Calderón tomó partido a favor de las empresas Televisa y TvAzteca; en conclusión, el 67% de la población consultada dijo tener buena o muy buena opinión del multimillonario empresario Carlos Slim.

Así las cosas, todo indica que este es un conflicto con una alta dosis de contenido político. Porque si bien Carlos Slim es el hombre más rico del mundo, su poder económico no ha podido vencer al poder político que ejercen las televisoras en complicidad con la presidencia de la República. Lo que es un hecho, es que tarde o temprano la empresa telefónica entrará al mercado de la televisión, ya que ningún capricho de gobierno podrá impedir la evolución infrenable de la tecnología. En todo caso, lo que nos resta a los ciudadanos, es sólo presenciar la lucha de titanes y observar con detenimiento cuál es el menos peor o menos dañino para nuestra economía familiar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s