Territorio basura: Gordillo vs. Yunes

Por Juan José Solis Delgado

Este artículo se publicó originalmente en la columna Nada Personal en el portal Poder Ciudadano

El que se mete a la política, es como el gato en la chimenea… o sale quemado o sale tiznado…

Filósofo de Güemes

Conocer la cifra de 20 millones de pesos al mes que exigía la señora Elba Esther Gordillo al otrora director del ISSSTE Miguel Ángel Yunes para mantener el partido fundado por la propia dueña del sindicato de maestros, prácticamente a nadie sorprende, simplemente estamos siendo testigos de la ventilación de detalles que componen las habituales prebendas y suciedades políticas que se dan a diario en los sótanos del poder. Lo malo de este escándalo público, no es la exposición obscena de estás intimidades políticas, sino que estos actos queden impunes, pues lo que nos están diciendo es que ambos actores políticos estaban en posibilidades de utilizar los recursos públicos para satisfacer haberes privados.

El diseño institucional y político de este país, tiene en su estructura la corrupción. Luego de la revolución mexicana, el sistema político se dio a la tarea de construirse y complejizarse de tal manera que no hubiera forma de estar al margen ni por encima de él. Hoy, al paso del tiempo, estamos padeciendo las consecuencias de una clase política que se encumbró gracias a las corruptelas prohijadas por el propio sistema y pareciera ser que no hay forma de encontrar un revés que permita vislumbrar un cambio hacia una democracia consolidada y transparente.

Desde luego los medios de comunicación no son ajenos, sabemos que se han acoplado inmejorablemente a las estructuras del poder y lo que han presentado en los últimos días es el escándalo por el escándalo mismo. Buscar a uno y otro protagonista de esta lamentable historia y exhibirlos en la esfera de la opinión pública, sólo consigue fortalecer el mezquino periodismo morboso que no aporta ni define absolutamente nada. Y sin embargo, quienes informan en los medios de masas, argumentan que la exhibición excedida de los dichos de Elba Esther Gordillo y Miguel Ángel Yunes, se debe al derecho de informar; pormenor que inicialmente soporta la justificación, pero cuando ésta se desborda en el chisme y el escándalo pierde el sentido informativo.

Así, el siguiente paso consiste en que la autoridad correspondiente actúe en consecuencia y sin cortapisas. Lo ideal es que se hagan investigaciones y auditorías a fondo para una y otra de las partes en conflicto; y en caso de existir uno o varios delitos se castigue conforme a derecho; porque lo que ambos personajes han desnudado ante la opinión pública, es la podredumbre de un sistema político que guarda en su interior negociaciones usureras capaces de ungir a un presidente de la República si así se lo proponen. De lo contrario, seguiremos pisando y sobreviviendo a un triste territorio basura…

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