¿Quiénes son los enemigos de México?

Felipe Calderón

Por Juan José Solis Delgado

Este artículo se publicó originalmente el 24 de agosto de 2011 en el portal AOL-Noticias

Frecuentemente en los discursos pronunciados por Felipe Calderón, que tienen que ver con su guerra contra el crimen organizado, el mandatario hace una enfática referencia  a “los enemigos” de México; sin embargo, su señalamiento suele ser ambiguo, ya que no señala con precisión si sólo se trata de los criminales que tienen al país de cabeza con sus acciones violentas, o bien, de aquellos miembros de la clase política y periodistas que critican su errónea estrategia de combate y  su deficientemente gobierno.

Este fin de semana, nuevamente los actos de violencia ocuparon las primeras planas de la información. Prácticamente, las noticias de levantados, balaceras y asesinatos, ha rebasado los límites naturales de compresión y la capacidad de asombro se ha ido perdiendo paulatinamente. Los criminales que son capturados y presentados por las autoridades ante la opinión pública con bombo y platillo, pronto son sustituidos por una nueva información que da cuenta de una nueva célula criminal. Ya no hay forma de contener la cantidad de notas delictivas que se producen día con día. La respuesta del gobierno federal es elemental: se trata de los enemigos de México.

Es un hecho, el país está fuera de control. La balacera ocurrida este sábado 20 de agosto en las inmediaciones del estadio de fútbol de la ciudad de Torreón, durante el juego Santos Laguna y Monarcas Morelia, es una muestra clara y evidente de la condición vulnerable que padece el ciudadano mexicano. No hay autoridad, ni cuerpos policíacos que contengan las acciones de los criminales. De nada ha servido tener a militares y marinos patrullando los diversos estados de la República, pues queda demostrado que no tienen la capacidad técnica, ni entrenamiento logístico para enfrentar a los delincuentes; y no se hablé de los miembros de la policía federal de García Luna, que están coludidos desde su liderato con el crimen organizado.

Y mientras el país se encuentra en una fina arista endeble que lo llevaría a convertirse en cualquier momento en un estado fallido, el ciudadano Felipe Calderón da una batalla feroz con retórica vacía, acusando a sus críticos de la situación deplorable que estamos viviendo e inculpa de ser enemigos de México a quienes no están de acuerdo con su política criminal; condición a todas luces insulsa y radical, pues el hecho de no estar de no coincidir con la estrategia de su guerra, no quiere decir que se descalifique el enfrentamiento que hace al narcotráfico.

Aceptar la existencia de “enemigos” es aceptar el estado de guerra; pero probablemente el presidente Calderón no necesariamente conceda la razón a este argumento, pues en más de una ocasión ha sido enfático en sostener que lo nuestro no es una guerra, sino una lucha contra el crimen organizado. Si eso fuere entonces, no tendríamos que hablar de enemigos, sino de delincuentes, es decir, de individuos que comenten actividades que están fuera del marco de la ley; y justo para enfrentar esta situación tendríamos (en teoría) el estado de derecho, por lo tanto no habría necesidad de una condición de guerra.

Ante ello, planteo la pregunta: ¿quiénes son los enemigos de México? Porque en estricto sentido y apegados a la semántica del término, el enemigo es aquel que se muestra completamente diferente y en contra de un país o persona, entonces, ¿los ciudadanos víctimas de la violencia que protestan en las calles y plazas públicas son los enemigos, o son los legisladores que impiden el paso a las iniciativas presidenciales, o es acaso el poder judicial que exonera a culpables y a castiga a inocentes, o son los activistas de las redes sociales que exponen la información que otros medios no presentan?

Son acaso enemigos de México, los secretarios de Estado que utilizan recursos públicos para construirse una campaña a la presidencia; son enemigos de México los policías coludidos con el cartel de Sinaloa a quien le brindan total protección; son enemigos los partidos políticos que rebasan excesivamente los topes de campaña y más tarde resultan indultados por los tribunales electorales; son enemigos de México los candidatos que prometen el empleo y terminan ensangrentado al país; son enemigos los legisladores que hacen leyes para justificar las violencia y criminalidad de las propias fuerzas del orden; son acaso los periodistas que cobran un sueldo a cambio de vender su ética y dignidad; o por el contrario, son enemigos aquellos comunicadores que con su crítica valiente intentan fortalecer la democracia y como consecuencia son echados del país despojándolos de sus medios.

No es una respuesta fácil, pero quizá para ir destrabando los enredos de esta guerra, sería bueno comenzar a llamar a las cosas por su nombre. Si México tiene enemigos hay que identificarlos claramente y con precisión, desde luego será tarea del presidente Calderón señalarlos. Para comenzar así, a colocar a cada quién en su lugar y no meter a todos quienes lo critican en el mismo costal.

Nota al margen: La cadena de televisión CBS a través del canal Vme, presentará este 23 de septiembre el programa The Royal Tour que tendrá como estrella y guía de la pantalla chica, al presidente de México Felipe Calderón. Los adelantos que se han dado a conocer por youtube, muestran al ejecutivo mexicano, orgulloso de un México sano, sin violencia, ni delincuencia; un México mágico que sólo él y su sequito más cercano conocen. Las imágenes, muestran al presidente practicando espeleología, buceo, escalando la pirámides de zonas arqueológicas (cerradas al público para los fines de la grabación), dejándose caer por una tirolesa, visitando el seno materno, paseándose por las nubes en un globo aerostático y ocupando el helicóptero presidencial para pasear al conductor Peter Greenberg. Probablemente, la licenciada Alejandra Sota encargada de la comunicación social de la presidencia de la República haya visto con bueno ojos este proyecto, sobre todo si la intención es difundir la imagen de un México tranquilo y seguro al extranjero; sin embargo, me temo que no midieron el nivel de inconformidad que los ciudadanos mexicanos experimentarán al saber que su presidente promueve “el país de ensueño” utilizando recursos públicos, mientras que en la realidad, los asesinatos, levantones, secuestros, balaceras, colgados, decapitados y demás arsenal de crímenes, están cada vez y con mayor frecuencia a la orden del día en cualquier calle, restaurante, centro comercial o estadio de fútbol del país.

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