TV digital: el turno de los contenidos

Por Juan José Solis Delgado

Este artículo se publicó originalmente en Razón y PalabraPrimera Revista Digital en Iberoamérica Especializada en Comunicología, en la columna Intersticios

Recientemente Mony de Swaan, presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (COFETEL), anunció que el próximo mes de septiembre, se pondrá a licitación pública la señal de dos cadenas digitales de televisión abierta. Uno de estos canales tendrá la capacidad de llegar al 92 por ciento del territorio nacional, mientras que el segundo tendría una cobertura del 82 por ciento. Este anuncio, es sin duda importante para el sector de las telecomunicaciones, pero más aún para los productores de televisión que, a la fecha, sus productos de no ser exhibidos en el actual duopolio televisivo, no encuentran eco ni penetración en el público mexicano.

La historia de la competencia en la industria televisiva la conocemos de sobra. Luego de los nexos y complicidades que unieron a las empresas Televisa y Tv Azteca, éstas se han cerrado al desarrollo de cualquier oferta televisiva que signifique un impacto a su poder fáctico, de tal manera que han interpuesto todos los frenos existentes (legales e ilegales) para que otros empresarios ingresen en el negocio millonario que significa la industria de la televisión.

Ampliar la oferta televisiva, significa la diversificación del mercado. En otras palabras, el pastel ya no sólo se repartirá entre dos, sino entre más invitados. Esto lleva a pensar que las dos grandes televisoras no estarán dispuestas a perderlo todo y usarán la ley en su favor para impedir que lleguen nuevos competidores, quizá de ahí la advertencia de Mony de Swaan al insinuar que se licitará siempre y cuando no existan litigios de por medio. O bien, dicha advertencia provenga de la intención de la empresa Teléfonos de México por brindar el servicio de televisión y detendría dicha intención hasta que no se resuelva su caso en definitivo.

No podemos olvidar tampoco el año electoral. A pesar de que De Swaan insiste en separar el tema del desarrollo de las telecomunicaciones del calendario electoral (lo cual es bastante razonable), lo cierto es que el ingreso de esta nueva tecnología podría acarrear votos que beneficien a quienes ejecuten dicha entrada de la televisión digital, y por ende, las facturas que generase dicha licitación podrían comprometer a quienes resulten beneficiados.

No obstante y más allá de los intereses empresariales y prebendas políticas que esta licitación podría traer, lo cierto es que estas dos nuevas cadenas significan en buena medida una forma de renovar los contenidos de la televisión abierta. Porque ante la posibilidad de tener más canales (digitales), la disponibilidad del tiempo aire crecerá exponencialmente y la demanda de contenidos será una necesidad imperiosa de las actuales y nuevas cadenas televisoras.

Si bien a la fecha el negocio de la televisión es tener la propiedad de los canales para ofrecer a los anunciantes un público cautivo, con el ingreso de canales competidores y la diversificación de contenidos, los anunciantes tendrán que replantear sus estrategias de mercado, porque el público no se mantendrá en un canal por su prestigio histórico, sino serán desde ahora los contenidos los que determinen en buena medida los números de audiencia.

A la fecha, existen diversos canales que tímidamente han entrado al mercado de contenidos. Por ejemplo, canal once del IPN, no sólo compra contenidos internacionales, en las recientes administraciones ha apoyado y difundido el trabajo de productores independientes. Lo mismo sucede con la empresa Argos Comunicaciones de Epigmenio Ibarra, la cual, actualmente dota de telenovelas al canal Cadena Tres. Empero, la producción de contenidos independientes tienen una importancia mayor de lo que podríamos imaginar, ya que sus productos que hoy no encuentran los espacios televisivos necesarios para su difusión, ha orillado a refugiarse y fortalecerse en medios cibernéticos como los canales de YouTube, pero se sabe que, en el momento que tengan una ventana de penetración como los canales de televisión abierta, su producción será más cotizada por el nivel de propuesta y calidad de su contenido.

En ese sentido, la programación televisiva de la nueva era digital, no estará sujeta a una política de enajenación y entretenimiento superfluo; sino que, por el contrario,  será el valor de los propios contenidos los que determinarán los índices de preferencia. Así, la idea de la televisión como medio masivo de comunicación de alta penetración controlada por intereses cómplices de los dueños de la televisoras con los gobiernos en turno, tendrá que modificarse irremediablemente, para dar paso a una nueva forma de entender a la televisión como medio que conecte verdaderamente a la sociedad con su realidad y de paso modifique la relación con el público que necesariamente tendrá que ser horizontal e interactiva.

Agencias y productores de televisión independientes, están a tiempo de afinar sus procesos de producción y de reclutar en sus filas a los creadores de ideas novedosas y atractivas que el mercado en un futuro inmediato estará demandando. Si el proceso de licitación de las dos cadenas de televisión digital antes mencionadas no se corrompe, los nuevos empresarios de la televisión digital estarán igualmente obligados a competir con contenidos sanos, propositivos, dignos y de calidad, dejando atrás las producciones vacías que no aportan al crecimiento social; entonces la relación empresarios con  productores independientes será sumamente benéfica para la sociedad, que desde hace años espera se modifiquen los esquemas de información y entretenimiento en la televisión mexicana.

Tener una canal de televisión, no es lo mismo a tener una casa productora. A lo largo de los años, Televisa y en menor medida Tv Azteca, han jugado ambos papeles, porque su infraestructura, hegemonía y poder económico así lo permitieron; lo que evidentemente no se espera tengan en el arranque los nuevos canales digitales, que insisto precisarán echar mano de contenidos producidos por agentes independientes. De ahí que, si la licitación de los nuevos canales digitales logra cruzar las trancas del duopolio y los triunfos o derrotas electorales, será entonces el turno de los contenidos para generar una nueva forma de entender la idea de la televisión como medio de comunicación horizontal y masiva.

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