¿Para cuándo la educación señor Presidente?

Por Juan José Solis Delgado

Este artículo se publicó originalmente en el portal Poder Ciudadano

La cultura engendra progreso y sin ella no cabe exigir de los pueblos ninguna conducta moral. José Vasconcelos

 Algo le podemos reclamar al gobierno federal en turno: su desinterés y abandono por la educación. El ofrecimiento recién entregado en el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2012 a la cámara de diputados, indica que para el siguiente año, el presidente de la República ha decidido destinar 581 millones de pesos al fondo de fortalecimiento de universidades estatales, tecnológicas, normas e interculturales; esto significa un mil 274 millones menos que el aprobado para este 2011 que se autorizó por un mil 855 millones de pesos. La reducción representa aproximadamente 70% menos, lo que sin duda, merma de forma sustantiva en el desarrollo de la educación.

Lo que distingue el crecimiento de los países, es precisamente el valor e importancia que le dan a sus procesos educativos. La diferencia de México con otros países de la región, es que aquí, la educación siempre queda al último; cuando debería ser un factor clave y articulador de soluciones a muchos de los problemas que aquejan a nuestro país. Aquí, los recursos los destinan a fortalecer la industria de la violencia y no la inteligencia.

La universidades generan el conocimiento del país, ahí es dónde reciben su instrucción quienes serán la fuerza productiva en unos años, pero si no se fortalecen los procesos educativos los resultados son y serán, muchos jóvenes con carreras truncas, sin oportunidades de empleo por no estar debidamente capacitados, y los menos, se convertirán en inteligencias que se fuguen a otros países donde se les reconozca su talento.

Recientemente se reconoció que la universidades están haciendo la función de preparatorias, pues los profesores dedican su tiempo a corregir vicios y deficiencias con los que llegan los jóvenes al nivel universitario. Porque como es sabido por muchos, la educación básica de este país está secuestrada por un sindicato que no tienen ningún tipo de compromiso con México. Los maestros (con honrosas excepciones) tienen un nivel deficiente y los contenidos de los programas académicos adolecen de actualidad y calidad educativa.

Si queremos realmente cambiar este país, debemos exigir al Presidente que piense en destinar más recursos a la educación, al desarrollo de ciencia y tecnología, sólo así realmente podremos cambiar el destino; de lo contrario, seguiremos dando tumbos con profesionistas haciendo “chambas” o desempleados, e insisto, (los pocos) maestros y doctores altamente calificados sin oportunidad de crecimiento.

¿Para cuándo la educación señor Presidente?

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