Tuiteros recluidos, vistos desde la teoría

Por Juan José Solis Delgado

Este artículo se publicó originalmente en Razón y PalabraPrimera Revista Digital en Iberoamérica Especializada en Comunicología, en la columna Intersticios

María de Jesús Bravo Pagola y Gilberto Martínez, periodista y profesor respectivamente, son dos ciudadanos veracruzanos quienes actualmente se encuentran encarcelados por usar (desde la perspectiva del gobernador Javier Duarte) “indebidamente” las redes sociales. A estos dos cibernautas se les acusa por “supuestamente” difundir actos de terrorismo entre la población. El tema es delicado y de suma importancia, tanto así que ha sido abordado profusamente en medios tradicionales, especializados y desde luego en las propias redes sociales.

Los argumentos que se esgrimen en torno a este complejo evento, van desde razones de censura, libertad de expresión, uso responsable de las redes sociales y un desmedido uso de autoridad del gobernador del estado de Veracruz. En ese sentido, la polarización de posiciones ha mermado la discusión provocando que unos y otros se debatan entre presumir la inocencia de los tuiteros encarcelados y castigarlos con todo el peso de la ley. Por ello, para salir del embrollo es necesario establecer un debate distinto que evite y disperse las pasiones, para dar paso al imperio de la razón. La teoría ayuda mucho para estos casos, así que si nos desprendemos de radicalismos y posiciones febriles, podremos dar cuenta de un análisis más iluminador.

Lo primero que aquí propongo es que observemos el problema desde la teoría de los sistemas sociales de Luhmann; reconozcamos desde la diferencia el sistema de la política, el sistema del derecho y el nuevo sistema de comunicaciones a través de las redes sociales. Estos tres sistemas de funciones identificados tienen la particularidad de ser operativamente clausurados y autopoiéticos, es decir, son cerrados en cuanto que no permiten el acceso de operaciones de otros sistemas y se refrendan con operaciones propias. De esta manera si partimos desde esta distinción podremos abordar de mejor manera la observación.

La plataforma de comunicación desarrollada por las redes sociales es altamente dinámica, sin embargo, en lo sustantivo sus operaciones son muy cercanas a los medios de masas, informar/dar a conocer/comprender; lo que se expone en las redes sociales básicamente se centra en informar y dar a conocer, no necesariamente aspira a la comprensión, aunque si llegara a darse estaríamos hablando de una comunicación altamente compleja. Lo que escribieron los tuiteros encarcelados, lo plasmaron precisamente porque es la naturaleza de las redes sociales presentar este tipo de información, la operación sustantiva de Facebook y Twitter es poner información, pero no necesariamente esa información es verificada, confiable o verdadera, porque no es una operación propia del sistema. La verificación de fiabilidad no se encuentra en la naturaleza de las redes sino, en el sistema que tenga la necesidad de distinguir entre verdad/no verdad.

De esta manera, la información expuesta por los dos cibernautas veracruzanos no se sale del parámetro de operación del propio sistema de funciones, en cuanto a que cumple con la distinción información/no información. Sin embargo, todo parece indicar que la autoridad del Estado, Javier Duarte, interpreta dicha difusión de mensajes con contenido de alerta, como el origen del terror implantado en padres de familia que se sintieron violentados. Así, el gobernador de aquel Estado, utiliza el acto para echar andar operaciones en otros dos sistemas, el del derecho y la política. En el caso del derecho que su distinción operativa sería: conforme a derecho/no conforme a derecho, busca razones jurídicas para detener a los tuiteros; sin embargo, no las encuentra en el propio acto de escribir en 140 caracteres, sino en las acusaciones que hacen los padres de familia y la autoridad gubernamental, es decir, el encarcelamiento no estriba en la libertad de expresión, sino que ocurre por la acusación señalada por los afectados o terceros afectados que se sigue por oficio. De esta manera, lo mismo hubiera sido anunciar el supuesto terror, por redes sociales que por otra forma de transmisión.

Para el caso del sistema de la política, la detención de los tuiteros permite que se echen a andar sus operaciones propias. La política opera con la distinción de la administración del poder/la no administración del poder. En ese sentido, presentar a dos ciudadanos como responsables o culpables de un acto de terrorismo, aquí y en cualquier lugar del mundo, le confiere poder a quien administra la noción de autoridad. Por eso el gobernador Duarte, se ensaña contra la periodista y el profesor, ya que supone que la detención de los tuiteros le dará legitimidad en su uso desproporcionado de poder, pero no observa que la acusación es floja en cuanto a que los hechos ni siquiera se acercan al tipo delictivo de terrorismo; insisto, si acaso a una sanción administrativa estipulada en el código civil vigente, no más.

Si aquí se argumenta que los sistemas de funciones son operativamente clausurados, esto no quiere decir que no haya ciertos acoplamientos en sus estructuras. Es decir, las operaciones de un sistema no determinan las operaciones de otro, pero sí pueden irritar o para decirlo de otra forma, estimular, las operaciones de otros sistemas, pero no la definen ni las determinan, sólo las irritan. Por ello, resulta un acto desmedido pensar que los tuiteros pudieran incidir en la fabricación de terror, a lo más (si la discusión la llevamos al terreno deontológico) usaron de forma no responsable la plataforma que brindan las redes sociales, pero eso no los hace delincuentes, ni terroristas.

María de Jesús Bravo Pagola y Gilberto Martínez deben estar pronto en libertad, pero sin condiciones, ni reformas a modo, como lo intenta hacer el gobernador Duarte con la ley sobre perturbación social, para que los activistas puedan ser liberados al pagar una fianza. Cobijarse con este beneficio sería sinónimo de aceptar la culpabilidad de los delitos que se les imputa, lo cual está totalmente alejado de la realidad. Tampoco se trata de intentar regular la Internet y el uso de las redes sociales como una posible solución; mientras la operación de las redes sea informar/dar a conocer/comprender, seguirán fluyendo las versiones falsas y rumores no sustentados, así como los datos precisos y hechos confirmados, ambos pueden cohabitar el gran espacio de la Internet y estará en las necesidades de otros sistemas verificar la condición de verdad/falsedad.

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Un pensamiento en “Tuiteros recluidos, vistos desde la teoría

  1. jeancarlozury

    Los medios y los no medios.
    Sin duda las redes sociales han crecido tanto que no ha habido tiempo ni de regularlas, hasta donde yo sé. Si los medios masivos de comunicación en 50 años no han logrado respetar ni hacer respetar las reglas que los rigen, como podemos pretender que algo tan nuevo como las redes sociales mantengan un lineamiento.
    El grosor de la ciudadanía tal vez no tiene el conocimiento en relación a que puede ser publicado en los medios masivos y que puede ser publicado en las redes, y creo que hasta ahora muy pocos sabemos sobre este tema.
    Lo importante es que si en este momento leyera sobre un posible atentado en mi colonia, y que esa, o esas personas que lo han twiteado o escrito con sumo cuidado, es decir con detalles e información bien redactada, pues simplemente me alarmo, porque? porque me afectaria a mi y a mi familia. En ese momento no me pondré a pensar sobre la diferencia entre los medios masivos y lo que no no lo son.
    Por otra parte vivimos en una sociedad descompuesta, agresiva en varios aspectos. La agresión por parte de los medios de comunicación, al dar información tergiversada de las cosas, vivimos en donde tenemos miedo a salir a la calle. Pero ahora el terrorismo puede llegar desde las redes sociales también.
    Bueno no llamemos terrorismo, tal vez pongámosle que estas personas no usaron con responsabilidad la plataforma, de igual manera, el nombre que le pongamos es solo eso, un adjetivo, pero lo que se provocó con el comentario, eso si es una realidad para la gente que lo vivió.
    Si seguimos permitiendo que cualquier persona pague una fianza por enviar mensajes…pues me parece triste. ASí cualquiera andará por la vida pagando fianzas y lanzando tontería y media por estos medios.
    Queremos tranquilidad y paz, pero a la vez no la queremos, y pedimos libertad en las plataformas y en los medios. No entiendo!
    Creo que las redes tratan de ocupar ese hueco que los medios masivos no han llenado, y que tal vez no llenarán.

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