El IFE, asunto de cuotas

Por Juan José Solis Delgado

Este artículo se publicó originalmente en la columna MéxicoPolítico en AOL-Noticias el 11 de octubre de 2011.

Desde hace once meses, los diputados mexicanos estaban obligados por ley, a nombrar tres consejeros que completarían el Consejo General del Instituto Federal Electoral, pero pasó el tiempo y los legisladores no pudieron ponerse de acuerdo. Esta omisión, además de ser transgresora de la ley, puede tener como consecuencia que la próxima elección presidencial del 2012 sea cuestionada y con ello, podría poner el riesgo los resultados de la elección y por ende, la estabilidad y gobernabilidad política de nuestro país.

Actualmente, el máximo órgano colegiado del IFE está integrado por seis consejeros, lo que hace que una decisión pueda ser votada con un “empate”, ya que el consejero presidente no tiene voto de calidad. Esto evidentemente prorrogaría los arbitrajes del Consejo General y no ayudaría en la resolución de conflictos pre y postelectorales.

El problema no termina ahí, el tiempo está en contra del IFE, ya que las elecciones presidenciales de 2012 están a la vuelta de la esquina.

Sin embargo, haber dejado al IFE incompleto no fue precisamente un asunto de acuerdos políticos o de carencia de candidatos; en realidad su mutilación responde a intereses mezquinos del PRI, que prefiere tener un arbitro debilitado con problemas internos y desacreditado ante la sociedad, para obtener de manera sencilla y sin obstáculos, la presidencia de la República. Lo peor del caso, es que una vez más el autoritarismo del viejo priismo se hace patente en mantener, pese a estar fuera de la ley, a un IFE que esté alejado de los ciudadanos y que sus consejeros respondan a intereses particulares.

Paradójicamente, el pasado viernes 7 de octubre, el IFE declaró oficialmente el inicio del año electoral. En esta ceremonia de apertura, Leonardo Valdés, presidente consejero, no admitió bajo ninguna circunstancia la gravedad de la incompleta composición de Consejo General, y sólo argumentó que los actuales consejeros tendrán que trabajar aún más. En ese sentido, reconocer que el IFE puede operar con seis consejeros podría sentar un precedente negativo para la vida democrática, así como establecer antecedentes jurídicos y procedimentales que afecten a otros organismos de esencia autónoma, pues los legisladores podrían argumentar la necesidad de recortar el número de miembros del IFE.

Como sabemos, la construcción de la vida democrática en México no ha sido sencilla. Si asistimos a la historia, la institución anterior al IFE autónomo era un organismo manejado por el mismo gobierno, de tal manera que no había ninguna garantía de imparcialidad y de sufragio efectivo; al contrario, las elecciones se definían en las oficinas de la presidencia de la República y la secretaría de gobernación. En la época de Salinas se constituyó el primer IFE (a exigencia ciudadana) todavía con la vigilancia del gobierno. Tiempo después se logró constituir un órgano electoral ciudadano edificado con la solvencia de sus miembros consejeros, todos ellos con una impecable y proba trayectoria.

Así, el IFE que encabezó José Woldenberg supo traducir la buena reputación de sus miembros en una institución moderna y confiable. Por primera vez, los ciudadanos mexicanos nos sentíamos fiados de que nuestro voto tendría valor y compromiso democrático. La autonomía de origen fortaleció sus procesos y de cierta forma, ese IFE protegió la validez del voto ciudadano, lo que trajo por consecuencia el destronamiento del PRI y el camino a la alternancia. No obstante, algo pasó en el tránsito de un Consejo a otro, causando que el IFE del doctor Luis Carlos Ugalde, pronto perdió aquel reconocimiento social y su actuación e imparcialidad fue cuestionada por diversos actores políticos contendientes en la elección del 2006.

Incluso, la sospecha de que el IFE no fue parcial en 2006, fue recientemente ventilada por Josefina Vázquez Mota, aspirante a la presidencia de la República por el partido Acción Nacional, quien aseguró que la noche del 2 de julio de 2006 recibió una llamada del doctor Ugalde, donde éste le notificaba que Felipe Calderón había ganado la elección presidencial. Pero en información oficial el propio IFE se reservó declarar un ganador por los márgenes tan competidos de la elección.

El IFE actual no ha podido recuperarse y no despunta en su consolidación y credibilidad institucional. Por ello, los legisladores priistas se han aprovechado de la condición vulnerable de esa institución y han frenado a toda costa que se integre el Consejo General con los nueve consejeros que dicta la ley.

Sin embargo, en un acto de hipocresía, los legisladores priistas acusan al resto de los partidos políticos de ser los responsables de no elegir a los tres consejeros restantes, pero omiten que ellos aceptarán nombrar a los consejeros si y sólo si, éstos son propuestos desde su bancada. El IFE para el PRI es un asunto de cuotas. La razón es una conveniencia electoral, pues sabedores de sus prácticas antidemocráticas, creen que Peña Nieto debe llegar a la silla presidencial a pesar del IFE.

Pero no todo el panorama es oscuro. Un grupo de ciudadanos encabezado por el doctor José Antonio Calderón Cardoso, profesor de la UNAM, se encuentran elaborando los trámites necesarios para establecer una demanda de efectos penales y administrativos a que haya lugar y se sancione a la Cámara de Diputados por haber incumplido la Constitución Política mexicana.

Debemos entender que el déficit del IFE no debe ser bajo ninguna circunstancia una cuestión de cuotas y prebendas políticas. Tan sólo recordemos que setenta años del PRI en el gobierno son suficientes para estimar el daño que este partido le hizo al Estado mexicano. No debemos permitir que su bancada legislativa siga haciendo más daño y debilite nuestra única y hasta el momento rescatable institución democrática.

Nota al margen: Marcelo Ebrard Casaubón jefe de gobierno del Distrito Federal contrajo nupcias por tercera ocasión el pasado viernes 7 de octubre. Su joven esposa de 34 años de edad, Rosalinda Bueso Asfura otrora embajadora de Honduras en México, lució enamorada y feliz, según se pudo ver en las fotos que fueron filtradas a la prensa mexicana. No pasó mucho tiempo de la feliz boda, cuando la consorte del gobernante y próximo senador de la República, ya era parte del elenco de apoyo y búsqueda de simpatizantes en los estados de Michoacán y Veracruz. Vaya manera de hacer proselitismo (al viejo estilo priista) desde la intimidad de la vida privada.

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