El PRI de siempre

Por Juan José Solis Delgado

Este artículo se publicó originalmente en la columna MéxicoPolítico del portal estadounidense AOL-Noticias el 8 de noviembre de 2011.

Humberto Moreira es el actual dirigente del partido de la Revolución Institucional (PRI). Su llegada al CEN del PRI se dio en un consenso mayoritario, atípico de los hábitos y costumbres de dicha organización política. Su asunción fue bien vista por prácticamente todas las corrientes internas, su influencia política y económica determinante para recuperar estados cercanos al suyo, le dio la solvencia necesaria para hacerse de la dirigencia sin ningún contratiempo.

El sólido camino andado de Enrique Peña Nieto en medios de comunicación, específicamente en la televisión, donde no ha reparado en costos para buscar la presidencia de la República, necesitaba de un elemento adicional que articulara una campaña consistente y de resultados garantizados. El único personaje que podría cubrir el requerimiento era sin duda el ex gobernador coahuilense Humberto Moreira; por eso, a su llegada a la dirigencia priista, se dio por un hecho de que una vez que el gobernador del estado de México terminara su gestión gubernamental, la dupla Peña Nieto – Moreira sería una formula eficaz para recuperar la presidencia de México.

Sin embargo, cuál fue la sorpresa que investigaciones periodísticas (y desde luego filtraciones del gobierno federal), dieron a conocer que la administración de Humberto Moreira como gobernador de Coahuila estaba plagada de corrupción y manejos financieros turbios que prácticamente dejaron al estado en una crisis económica de enormes dimensiones. El crecimiento de la deuda recibida al inicio de su gestión era exponencialmente distante a heredada al gobernador interino y por ende, a su propio hermano quien resultó triunfador en la pasada elección.

No obstante, las investigaciones periodísticas exhibieron que Moreira no sólo había solicitado exorbitantes créditos millonarios dejando en garantía los recursos que aporta el gobierno central a la diversas entidades federativas; sino además, se supo que su secretario de finanzas habría recurrido a la falsificación de documentos oficiales para requerir a diversos bancos del sistema financiero, capitales que se supone se traducirían en obra pública.

A la fecha, se cuenta con una indagatoria que apunta a que el dinero obtenido vía los créditos bancarios, había sido canalizado a estados de la República que transitaban por procesos electorales (entre ellos el Estado de México) y que necesitaban ser refaccionados con recursos frescos. Adicionalmente se documentó el enriquecimiento inexplicable de Héctor Javier Villarreal Hernández, responsable de las finanzas del estado de Coahuila en la época de Humberto Moreira, quien en pocos años se convirtió en un próspero empresario con capacidad de extender sus negocios a la ciudad de Brownsville Texas en los Estados Unidos.

Pese a las evidencias presentadas ante la opinión pública de estos actos de corrupción, los protagonistas de estas historia, han utilizado su vieja escuela priista para evadir el tema y querer disminuir la importancia del asunto a un problema local, que de prosperar, quedaría impune, pues la intención de ubicar a Rubén Moreira como sucesor de su hermano, haría los movimientos y negociaciones necesarias para que por decreto de ley o imposición del gobernador en turno, quedará zanjado el asunto de la corrupción.

Empero, más allá del enredo retórico que puedan crear los actores de dichos actos de corrupción y los golpes que puedan dar, acusando también a los bancos por no haber verificado la legalidad de la documentación. Lo que tenemos frente a nosotros es un partido político que por más que ha trabajado por recrearse una nueva identidad alejada de la corrupción y el autoritarismo, no deja de demostrar su verdadero espíritu de engaño y abuso del poder.

Porque si el PRI ha recuperado estados que mantenía la oposición, se debe a que además de despensas, bultos de cementos, tinacos, y demás baratijas, los días en que se llevan a cabo las elecciones los jefes seccionales han repartido dinero en efectivo que va del orden de 200 a 500 pesos dependiendo la zona, con la única intención de ganar votos.

Siguiendo la ruta del dinero, el endeudamiento del estado de Coahuila y que encadena a sus habitantes a pagarlo en los próximos años, se puede identificar fácilmente en todos aquellos estados donde el PRI ganó de calle. Y esa misma fórmula es la que pretenden repetir para el próximo 2012 donde está en juego la presidencia de la República.

Por eso pese a la evidencia contundente de los actos de rapiña del gobierno de Humberto Moreira, es un hecho que el coahuilense no dejará la presidencia del PRI, pues de cierta forma, es el mejor activo del partido que tiene la capacidad de conseguir los recursos económicos necesarios y suficientes para, como en los viejos tiempos, arrasar y llevarse el carro completo en las elecciones. A menos, que haya alguien con inteligencia y les diga a los priistas que Moreira puede ser la diferencia entre ganar y perder la silla presidencial.

El triunfo de Peña Nieto depende en mucho de la cantidad de dinero que se derroche para comprar el voto, porque el ciudadano informado y con memoria, sabe que el regreso del PRI sería lo mismo que el retorno al México autoritario y del poder presidencial. El PRI de hoy, no ha demostrado un verdadero cambio en su identidad, sólo cambia de careta pero en el fondo es la misma organización política dinosáurica. Quizá sea el momento pertinente para considerar a la izquierda como una opción de gobierno, pero no a la izquierda que coquetea con las mieles del poder, sino la izquierda progresista con fundamento y proyecto de nación.

Nota al margen: Este domingo 6 de noviembre, el reportero José Ángel Somera del periódico El día de imperceptible circulación en la ciudad de México, publicó una nota con el título: “Florence Cassez recluta internas para actividades ilícitas”; la información vertida falta a la profesión periodística, ya que el reportero refiere en más de una ocasión a supuestas actividades ilícitas de Florence Cassez sin mencionarlas o sustentarlas en argumento legal alguno. Mas aún, sustenta su información en llamadas “anónimas” de reclusas que temen por su seguridad; pero curiosamente utiliza la nota para dar un golpe al diputado petista Gerardo Fernández Noroña para acusarlo de complicidad por los actos “ilícitos” planeados por la ciudadana francesa. Es lamentable que estos periódicos de microscópica circulación sigan usando el método del “golpeteo barato” para conseguir un poco de morralla en forma de publicidad.

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