Calidad de la democracia

Por Juan José Solis Delgado

Este artículo se publicó originalmente en la columna Intersticios de la revista  Razón y Palabra, Primera Revista Digital en Iberoamérica Especializada en Comunicología.

Cuando hablamos de democracia, habitualmente vienen a la mente aspectos de elecciones, campañas, candidatos, partidos políticos, sufragios y por supuesto medios de comunicación. Esta noción se ubica casi siempre en un plano instrumental y de procedimientos que hay que atender a pie juntillas.La democracia la observamos edificada a partir de reglas determinadas por la máxima autoridad electoral como pueden ser la equidad, la pluralidad, la responsabilidad, el respeto, la justicia, etcétera. No obstante, no debemos olvidar un factor de vital importancia para su desarrollo: la información.

Prácticamente, todo proceso electoral implica un conocimiento sobre qué se va a elegir; porque aunque parezca una obviedad, no siempre se tiene un conocimiento preciso y claro sobre las propuestas de tal o cual candidato. De ahí que en esta importante actividad de la vida pública, participan la lógica de los medios de comunicación, la información política y la calidad de la democracia. Estas variables actualmente son estudiadas e investigadas por el doctor Carlos Manuel Rodríguez Arechavaleta, investigador del Departamento de Comunicación de la IBERO; quien al momento ha construido un sólido marco teórico del concepto de calidad de la democracia.

Lo interesante de la propuesta de Rodríguez Arechavaleta es la destreza con que ha escudriñado la naturaleza de los procesos comunicativos electorales en diversos países del mundo, entre ellos México. Porque si bien existen diversos estudios al respecto, no siempre se observa desde la perspectiva de viabilidad y validez de una calidad democrática. A lo más que hemos llegado los mexicanos es a una democracia incipiente y ubicada en la periferia de la modernidad.

En ese sentido, las primeras premisas que advierte el investigador, es que los procesos electorales no sólo deben verse en el nivel procedimental, sino también en el soporte de un marco teórico que facilitela incubación de análisis sistemáticos que den cuenta de la relación que existe entre los sistemas de medios, su lógica mediática y la propia información política. Es decir, ya no es suficiente observar de manera simple la propaganda política a través de la televisión, sino además hay que discernir sobre cuál es su lógica mediática, examinando el contexto en que está inmerso ese mensaje, y por tanto descubrir si le es favorable o no, a la variable de calidad de la democracia.

Además, existen otros factores que hay que tomar en cuenta como es el caso de la calidad del debate público, porque suele suceder que eso que llamamos debate político no siempre lo es. Los debates en México son acartonados y no hay un margen de maniobra que posibilite la libertad de expresión abierta y franca, paradójicamente lo que menos hay en el formato de los debates mexicanos es debate, no hay contrastación de ideas, interpelaciones, etc., todo lo contrario a lo que sucede en España, por ejemplo.

También, el estudio de Rodríguez Arechavaleta, menciona que hay que distinguir la variable calidad de la participación política, porque una cosa es salir a la urnas obligados por la inercia social (o por la espiral del silencio, recordando a Noelle-Neumann) y otra cosa es tener pleno conocimiento de las propuestas de los candidatos en cuestión y asistir a las urnas con una conciencia clara y definida de por quién se votará. La realidad, reporta que muchas veces el elector cambia (lamentablemente) su voto por una despensa, una tarjeta electrónica o una cantidad de dinero en efectivo, que promete beneficios de corto y largo plazo y por tanto le impiden conocer a fondo las propuestas de candidato en cuestión.

Lo mismo aplicaría para la calidad de rendición de cuentas, pues no siempre se tiene muy claro el procedimiento para ello. Actualmente,un amplio sector de la sociedad cree que la rendición de cuentas sólo se lleva a cabo cuando un ciudadano se acerca al Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI) y solicita se le brinde información gubernamental; sin embargo, pocos saben que es obligación de los gobiernos (de todos los niveles) estar rindiendo cuentas de manera sistemática en todo momento.

Un aspecto ilustrativo del estudio realizado por el doctor Rodríguez Arechavaleta es que se ha hecho un esfuerzo sobresaliente por conocer a fondo la estructura de los medios de comunicación en México, además se ha estudiado el grado de paralelismo existente entre los procesos políticos, el sistema de medios y los vínculos entre ambos. Con ello, se ha determinado de manera puntual la relación entre la lógica de medios y las distintas esferas de la vida pública, fundamentalmente las políticas, que de cierta forma son parte de la democratización mexicana; y a partir de esto surge el concepto de calidad de la democraciaque por su novedad y precisión permitirá interpretar y operativizar ciertos procesos vinculados a la variable información política.

En resumen, el estudio de Rodríguez Arechavaleta propone un sólido instrumental teórico que desarrolla el concepto de calidad de la democracia y que sin duda servirá para que otros estudiosos del tema,de cualquier parte del mundo, cuenten con una herramienta precisa de observación y análisis.

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