La presión de Calderón a la Suprema Corte ante el caso Cassez

Por Juan José Solis Delgado

Este artículo se publicó originalmente en la columna MéxicoPolítico del portal estadounidense AOL-Noticias el 13 de marzo de 2012.

Ya se había tardado Isabel Miranda de Wallace, actual candidata a jefe de gobierno de la ciudad de México por el PAN, dueña de la franquicia “Alto al secuestro” y acusada de ser torturadora de los plagiarios de su hijo Hugo Wallace, en pronunciarse sobre el proyecto de dictamen que hizo la Suprema Corte de Justicia de México, al respecto del caso de la ciudadana francesa Florence Cassez.

Lo malo es que Isabel Wallace lo hizo con el respaldo inapropiado, pues el ombudsman nacional, licenciado Raúl Plascencia, últimamente no se ha distinguido por ser el hombre más apropiado para defender legítimamente las causas ciudadanas y derechos humanos, al contrario, ha estado más al pendiente de dar curso a las ocurrencias de Felipe Calderón por proteger a quienes con su guerra transgreden los derechos humanos. Pero encima, Isabel Wallace pretende usar a una “supuesta víctima” identificada como Ezequiel Elizalde Flores, quien acusa a Florence Cassez de ser quien le inyectó una sustancia para cortarle el dedo y que en prueba pericial se acredita que no hubo tal inyección y que se trata de un mancha en la piel (lunar) de nacimiento; pero eso no es todo, a Elizalde Flores se le ha vinculado con una banda de narcotraficantes, además de ser hijo de un secuestrador, todo ellos por cierto, cercanos a García Luna.

Si bien, el ministro ponente Arturo Zaldívar Lelo de Larrea cumplió con lo establecido desde hace tres años con lo aprobado por los miembros de la Suprema Corte de hacer públicos los proyectos de relevancia nacional, hoy parece ser que el clamor no es pedir justicia por las víctimas de secuestro, ni tampoco salvaguardar el derecho del debido proceso promovido por amparo directo de la ciudadana francesa, sino en todo caso, se trata de proteger a Felipe Calderón y su brazo derecho Genaro García.

Por la trayectoria y resoluciones que han tomado los ministros de la Corte con casos igualmente emblemáticos, todo indica que, de los cinco miembros de la primera sala, se tendrán –fácilmente– los tres votos necesarios para que prospere el dictamen del ministro Zaldívar, que a la sazón obliga a la autoridad penitenciaria a poner en libertad inmediata a Florence Cassez.

Sin embargo, la maquinaria de los Pinos se ha activado de forma inmediata estableciendo temas en la agenda de los medios de comunicación y sobre todo presionando por todas la vías posible a los ministros de la Corte para que frenen el dictamen. Porque es un hecho que, de quedar libre Cassez, Felipe Calderón y su poderoso súper secretario de seguridad García Luna se convertirían en una suerte de vergüenza nacional y hazmerreír de los ciudadanos.

Por varias razones, la polémica que desencadena la resolución del caso Cassez es una estratagema importante. Revisemos:

Primero, porque es un hecho de que el ministro Zaldívar pone a la luz pública la sistemática violación a la ley por parte de la autoridades –que se supone– tendrían que ser los primeros en respetar la Constitución. Si algo ha caracterizado la función pública de García Luna desde que era director de la AFI en el gobierno de Fox, es su anhelo de protagonismo y de imponer una “percepción” positiva de su trabajo a través de historias ficticias llevadas a la televisión, como fue el caso del montaje donde “supuestamente” se captura a la banda de los zodiaco (compuesta por dos integrantes), pero también en producciones como “El equipo” que costaron millones de dólares al erario público.

Segundo, porque identifica las deficiencias del propio sistema de impartición de justicia que comete errores –técnicos– una y otra vez, y que se deja fácilmente chantajear por los intereses del poder ejecutivo; dejando fuera de contexto toda construcción certera de los casos penales que atienden. Además deja entrever que la calidad en materia de investigación de los ministerios públicos es prácticamente nula, ejemplo de ello es el caso del MP que intentó ponerse en contacto con el consulado francés, éste argumentó que llamó al teléfono 040 y ahí le dieron el número del consulado, pero éste tenía una grabación donde se advertía que el horario de atención era hasta las 15 horas; sin embargo, el ministro entra a la página web del consulado referido y sin más encuentra que existe un número para emergencias y que atiende las 24 horas del día.

Tercero, porque nos alerta a todos los ciudadanos –mexicanos y extranjeros que radicamos en México– de la trascendencia de fortalecer sin recato alguno, la necesidad de que todo individuo que sea llevado a un proceso judicial cuente con un debido proceso y la presunción de inocencia en cualquier caso y en cualquier circunstancia; pues son derechos fundamentales de todo persona, y en todo caso, la autoridad estará obligada a demostrar la culpabilidad con pruebas contundentes y no fabricadas en la espectacularidad de un set de televisión.

Basta, es la palabra que podríamos resumir del proyecto del ministro Zaldívar, ya basta que el ejecutivo y su séquito pretendan colgarse medallas de victoria pisoteando el derecho de las víctimas. Porque, si algo no se ha cuestionado –y esto va para Isabel Wallace y compañía– es que después del dolor y trauma padecido por haber estado en cautiverio, las víctimas fueron obligadas a participar en un show televisivo totalmente alejado de la realidad. Eso, por donde se le quiera ver, es mancillar sus derechos como víctimas.

Así las cosas, Felipe Calderón a través de sus operadores políticos, busca que al menos un ministro pida que el caso se lleve de la primera sala al pleno de la Corte, donde la decisión sería por once ministros, de los cuales algunos de ellos son altamente conservadores y afines a las causas calderonistas. Ojalá que no suceda, pues es tiempo que la Corte dictamine en autonomía y en función del legitimo derecho. Basta ya de la fabricación de culpables.

Notal al margen: México está que arde. Este fin de semana el estado de Jalisco vivió una escalada de violencia nunca antes vista. Una vez más, como ha sucedido en otros estados de la República, los narcotraficantes han demostrado su musculo criminal y las fuerzas del gobierno federal simplemente no tienen la capacidad de enfrentarlos. Mientras tanto, el jefe supremo de la fuerzas armadas se dedica a inaugurar todo tipo de obras y es señalado por sus propios correligionarios de autoritario, arrogante, prepotente y aficionado a beber alcohol. Léase: “Calderón de cuerpo entero” del periodista Julio Scherer García.

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