AMLO y la inminente refundación de la izquierda

Por Juan José Solis Delgado

Este artículo se publicó originalmente en la columna MéxicoPolítico del portal estadounidense Voces The Huffington Post el 13 de septiembre de 2012.

No en balde la afición de Andrés Manuel por el béisbol, siempre jugando al límite, desequilibrando al adversario, sacrifica al jugador para ganar una base, piensa dos o tres jugadas hacia delante cuando tiene la casa llena y el hombre en la caja de bateo con tres bolas y dos strikes y dos outs en la pizarra, simple, para López Obrador el juego de la política no termina hasta que termina.

Sin marrullerías, este domingo 9 de septiembre en un zócalo lleno de seguidores, López Obrador anunció su separación de los partidos políticos que lo acompañaron en los dos procesos electorales anteriores y lanza la idea de convertir al movimiento regeneración nacional (MORENA) en un partido político. Desde luego, muchos quedaron atónitos con el anuncio, otros pensaron en la fragmentación de la izquierda y lo más interpretaron la noticia de AMLO como su debacle.

Lo cierto es que la decisión de Andrés Manuel es del todo congruente y definitivamente está lejos de dividir a la izquierda mexicana. En todo caso, el llamado de AMLO es más una invitación a reflexionar -desde la izquierda- sobre el papel de la izquierda y su constitución viciada impunemente en los últimos años; para entonces reencontrarse en el escenario del poder con una izquierda sólida y democrática capaz de contrarrestar las tropelías del PRI corrupto y autoritario.

El simple hecho de haberle llamado “las izquierdas” apelaba a la división partidista e ideológica, como si el abanico de fuerzas de izquierda fuera multicolor (que de hecho lo es con tanta tribu beligerante en el PRD). Y en efecto, pese al trabajo quirúrgico de Andrés Manuel por presentar a la ciudadanía una fuerza de izquierda unida y sólida, lo cierto es que el 2012 presentó a una izquierda falsamente robustecida que ocultó su ambición a cambio de la cuota de votos que prometía la candidatura de AMLO.

La salida de Andrés Manuel de los partidos políticos no es una ocurrencia como muchos aduladores del poder han querido presentar, tampoco es la aventura de fundar un partido familiar con sí lo son el Verde Ecologista, el PANAL, el PT y Movimiento Ciudadano, tampoco es tener una fuerza política donde sólo impere la voz de un solo hombre; la nueva “locura” (si así se le quiere ver) de López Obrador es en estricto sentido, la refundación inminente de la izquierda. Es el rescate de una ideología que fue pervertida por la ambición y el poder político y económico
y que perdió el espíritu de combatir los peores malos sociales que han dejado en condiciones paupérrimas a un sector importante de la ciudadanía.

Refundar la izquierda será regresar el poder a las asambleas democráticas, al pueblo; será redefinir la auténtica representación democrática en las instituciones políticas y públicas; será trazar un proyecto de nación que disminuya la pobreza y ofrezca opciones de crecimiento para las nuevas generaciones y el fortalecimiento y consolidación de las generaciones actuales; será reconceptualizar las nociones de calidad de vida y bienestar social; pero sobre todo, la refundación de la izquierda se verá obligada a establecer en todos y cada uno de sus miembros que se debe vivir “para” la política y no “de” la política.

En ese sentido, lejos de provocar una fractura, la decisión de Andrés Manuel conglomera en un sólo esfuerzo la recuperación y respeto a los principios ideológicos de la izquierda histórica. Si el PRD, PT y MC reflejan en su interior la acción de refundarse harán bien, de lo contario quedarán evidenciados de ser parte cómplice de un sistema político agotado que no considera a los gobernados como personas dignas, sino como meros vehículos que llevan al poder a sólo unos cuantos.

Queda abierta la discusión si MORENA será un partido político democrático y plural como lo intentó ser el PRD en sus inicios, eso se tendrá que revisar cuando en noviembre se decida si se constituye o no en fuerza política.

Por lo pronto, la izquierda tiene ya varios años de retraso para analizar su situación. Con la salida de Andrés Manuel queda demostrado que la izquierda no es de un sólo hombre. Por eso quizá sea oportuno aplacar los ánimos de quienes insisten en ver a AMLO como un caudillo, un mártir o un autoritario; es apenas un hombre de lucha, sólo eso no más, y MORENA para que funcione debe estar más allá de él, de lo contrario no habrá ningún cambio y será como dice el propio AMLO: “más de lo mismo”.

Nota al margen:

El ex presidente Salinas declaró que necesitaría un cirujano plástico para borrarle la sonrisa que le causó el triunfo de Peña Nieto. Sin más, la declaración de Salinas es por demás provocadora y cínica. Es un hecho que nunca dejó el poder, apenas y Zedillo logró sacudírselo cuando impuso a Fox y luego a Calderón. Salinas es una mente maestra, no tengo la menor duda, lo lamentable es que esa inteligencia es destinada a la perversión, el abuso y la ambición. Si México tienen el retraso que tiene, y no hay camino que vislumbre una evolución, se debe desafortunadamente a un hombre que no tiene empacho en reírse a carcajadas de la pobreza de los mexicanos.

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