Aspectos del pensamiento espiritual de Nelson Mandela

La mañana del 6 de diciembre de 2013, el apreciado doctor Jorge Ibáñez nos compartió a la comunidad universitaria de la Ibero el siguiente texto sobre el pensamiento espiritual de Nelson Mandela. Aquí lo comparto con ustedes.

Nelsol Mandela

NELSON MANDELA (1918-2013): Premio Nobel de la Paz.*

Premio Nobel: Al presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela se le concedió el Premio Nobel de la Paz en 1993 por su resistencia contra las políticas de apartheid del Partido Nacional y por sus esfuerzos para establecer una democracia no racial en Sudáfrica.  Mandela fue juzgado por alta traición en diciembre de 1956, fue encarcelado durante cinco años en noviembre de 1962, y fue sentenciado a cadena perpetua el 12 de junio de 1964.  Mandela fue liberado de prisión el 11 de febrero de 1990, después de 27 años de prisión.

1. En su discurso de en la Conferencia de Pascua de la Iglesia  Sionista (Moria, 03 de abril 1994) Nelson Mandela dijo:

“Inclinamos nuestras cabezas en adoración este día y damos gracias al Todopoderoso por la bondad que Él ha derramado sobre nosotros en el último año. Levantamos nuestras voces en santa alegría para celebrar la victoria de Cristo resucitado sobre las terribles fuerzas de la muerte. ¡La Pascua es una fiesta alegre! ¡Es una celebración porque se trata de una fiesta de la esperanza! ¡La Semana Santa marca la renovación de la vida!  ¡El triunfo de la luz de la verdad sobre las tinieblas de la mentira! La Pascua es una fiesta de la solidaridad humana, ¡porque celebra el cumplimiento de la Buena Nueva! La Buena Nueva a cargo de nuestro Mesías resucitado que no optó por una raza, que no eligió un país, que no decidió un lenguaje, que no eligió a una tribu, ¡sino que eligió a toda la humanidad!. Cada Semana Santa marca el renacimiento de nuestra fe. Marca el triunfo de nuestro Salvador resucitado sobre la tortura de la cruz y la tumba. Nuestro Mesías, que vino a nosotros en la forma de un hombre mortal, y que con su sufrimiento y crucifixión alcanzó la inmortalidad. Nuestro Mesías, nació como un paria en un establo, y fue ejecutado como un criminal en la cruz. Nuestro Mesías, cuya vida es un testimonio de la verdad de que no hay vergüenza en la pobreza: Los que deberían estar avergonzados son los que empobrecen a los demás. Cuya vida es un testimonio de la verdad de que no hay vergüenza en ser perseguido: Los que deberían estar avergonzados son aquellos que persiguen a otros. Cuya vida proclama la verdad de que no hay vergüenza en ser conquistados: Los que deberían estar avergonzados son los que conquistan a otros. Cuya vida da testimonio de la verdad de que no hay vergüenza en ser desposeído: Los que deberían estar avergonzados son los que desposeen a los demás. Cuya vida da testimonio de la verdad de que no hay vergüenza en ser oprimido: Los que deberían estar avergonzados son los que oprimen a los demás.”

2. “¿Por qué es que en este día y edad, los seres humanos siguen siendo carniceros de otros simplemente porque se atrevieron a pertenecer a religiones diferentes, a hablar lenguas diferentes, o a ser de distintas razas? ¿Son los seres humanos inherentemente malos? ¿Qué es lo que infunde a las personas con el ego y la ambición de poder que el genocidio asume el medio que justifica tales fines codiciados? Estas son preguntas difíciles, que, si mal examinadas pueden llevar a uno a perder la fe en los seres humanos. Y allí es donde estaríamos mal. En primer lugar, porque perder la fe en los demás seres humanos es, como el arzobispo correctamente señalaría, perder la fe en Dios y en el propósito de la vida misma. En segundo lugar, es erróneo atribuir a la personalidad humana un rasgo universal que no posee – la de ser ya sea inherentemente mala o inherentemente humana.  Me atrevería a decir que hay algo intrínsecamente bueno en todos los seres humanos, que resulta de, entre otras cosas, del atributo de la conciencia social que todos poseemos. Y, sí, también hay algo intrínsecamente malo en todos nosotros, de carne y hueso como somos, con el deseo de perpetuar y mimar a uno mismo. Desde esta premisa se plantea el desafío de ordenar nuestras vidas y de moldear nuestras costumbres de tal manera que el bien en todos nosotros tenga prioridad. En otras palabras, no somos almas pasivas y desventuradas esperando el maná o la peste de allá arriba. Todos nosotros tenemos un papel que desempeñar en la formación de la sociedad. “(Mandela, 1994b).

3.  En otro discurso en la Conferencia de Pascua de la Iglesia  Sionista (Moria, 20 de abril de 1992) Nelson Mandela dijo:

“¡Que la Paz esté con ustedes! Nos hemos unido a tí en esta Pascua en un acto de solidaridad y en un acto de culto. Hemos llegado, como todos los demás peregrinos, a participar en un acto de renovación y de dedicación. La fiesta de la Resurrección, que está tan estrechamente vinculada con la fiesta de la Pascua, marca el renacimiento del Mesías resucitado, que sin armas, sin soldados, sin policías y  sin fuerzas especiales encubiertas, sin escuadrones de muerte o bandas de vigilantes, superó el más poderoso estado durante su tiempo. Esta gran fiesta de regocijo marca la victoria de las fuerzas de la vida sobre la muerte, de la esperanza sobre la desesperación. ¡Rezamos con ustedes por las bendiciones de la paz! ¡Rezamos con ustedes por las bendiciones del amor! ¡Rezamos con ustedes por las bendiciones de la libertad!”

4. “¡Sí! Lo afirmamos y lo vamos a proclamar desde las cumbres, que todas las personas – ya sean de color negro o blanco, ya sean de color castaño o amarillo, ya sean ricos o pobres, ya sean sabios o necios, ¡son creados a imagen del Creador y son sus hijos!

¡Aquellos que se atreven a echar fuera de la familia humana a las personas de un color más oscuro con su racismo!

¡Aquellos que con su intolerancia religiosa excluyen de la vista de la gracia de Dios a las personas que profesan otra fe!

¡Aquellos que con traslados forzados desean mantener a sus compatriotas fuera de la bondad de Dios!

¡Aquellos que han alejado del altar de Dios a personas a las que Él ha elegido hacerlas diferentes, cometen un pecado horrible! El pecado es llamado ‘APARTHEID’.”

 

* TOMADO DE: 50 Nobel Laureates and Other Great Scientists who Believe in God. Tihomir Dimitrov. http://nobelists.net

Traducido y adaptado por Jorge G. Ibáñez Cornejo, Pilar Erdozain Ortiz y Georgina Ibáñez Velasco.

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