MéxicoPolítico: Michoacán férvido

Mexico VigilantesPor Juan José Solis Delgado

Este artículo se publicó originalmente en la columna MéxicoPolítico en la edición Voces del The Huffington Post el 23 de enero de 2014.

Michoacán vive la peor crisis de violencia en su historia, no hay duda de ello. El conflicto que hoy tiene aquella región de los antiguos purépechas en un escalofriante guerra civil parece no tener solución. El Estado de derecho fue fulminado primero por los cárteles del crimen organizado y posteriormente por un plumazo presidencial que aniquiló el endeble gobierno de Fausto Vallejo, quien actualmente es una simple pieza decorativa en el estado.

Por su ubicación geográfica, el estado de Michoacán es una zona estratégica para el desarrollo de todo tipo de comercio e industria, incluido desde luego el narcotráfico. El limón y el aguacate son el llamado oro verde de la región; pero también hay que reconocer que desde hace años existe la siembra de drogas. Por ello, los cárteles de Jalisco y la otrora Familia michoacana se asentaron en esa región para desde ahí operar su industria del crimen.

No obstante, debido al poder que se enquistó en los grupos criminales, éstos comenzaron a crecer y por tanto se vieron en la imperiosa necesidad de disputarse la plaza. Así, la noche del 15 de septiembre de 2008 fuimos testigos de las explosiones por granadas en la explanada central de la ciudad de Morelia, el mensaje era claro: alguien debía quedarse con la plaza. El triunfo lo tuvo la Familia michoacana, y al tiempo ésta comenzó a fragmentarse hasta convertirse en la organización que hoy se identifica como los Caballeros Templarios.

Pero la historia no comienza ahí. Hablar del Michoacán de las últimas décadas implica hablar de la familia Cárdenas. Aún conservo en la memoria un evento en el cual campesinos de la tierra caliente se acercaron al ingeniero Cárdenas para pedirle interviniera ante algunos caciques de la región para que nos les cobrarán cuotas a los agricultores por sacar sus productos del campo al mercado. Todo iba bien, el ingeniero sentado en su gran escritorio escuchaba con atención y empatía, hasta el momento en que sin más lanzó la siguiente pregunta: ¿si intervengo cuánto me va a tocar?… Para muchos, aquella pregunta fue un balde de agua helada, pues nadie se esperaba que un personaje de la talla del ingeniero fuera actuar de esa manera.

Pero así fue desde aquel entonces la vida en Michoacán. Pulularon los caciques y guardias blancas por todo el estado, prohijados siempre por los gobiernos cardenistas. Por ello, no debe causarnos sorpresa que los Templarios y antes la Familia michoacana, hayan instrumentado una maquinaria tan compleja capaz, de controlar la economía del estado, de cierta manera, la mesa estaba servida. Y por ello, tampoco debe asombrarnos el hartazgo de los pobladores que se vieron obligados a organizarse en grupos de autodefensa.

Sin embargo, no debemos caer en la falsedad del axioma “el fin justifica los medios”. Si bien la percepción es que las autodefensas son la única opción para restablecer el orden en el estado, ya que el gobierno es incapaz de dar una solución, éstas se desempeñan al margen de la ley, y así como hoy combaten a los grupos criminales, mañana podrían combatir a las propias instituciones. Empero el conflicto no da para desarmar en este momento a las autodefensas (aunque así lo haya anunciado el secretario Osorio Chong), sino en todo caso, es urgente que el gobierno federal diseñe un plan político que contenga las etapas de recuperación del Estado de derecho, por ejemplo: primero, atrapar y encarcelar a los criminales y posteriormente integrar a las autodefensas al sistema de seguridad.

En ese sentido, el desafío del gobierno federal y de la sociedad misma, será borrar los registros de esa adrenalina que sienten los actuales combatientes, para una vez concluido el conflicto (si es que eso ocurre), puedan reincorporarse a su trabajo en el campo o a cualquier otra actividad licita que no implique la responsabilidad de traer colgada un arma y establecer la justicia por propia mano.

Nota al margen:

El jueves 5 de diciembre del 2013, falleció Nelson Mandela. Muchos reportajes periodísticos y documentos se publicaron en torno a su vida y trayectoria como activista, prisionero político y luego como presidente de su nación. En particular destaco el libro que con excepcional maestría escribió el periodista John Carlin, La sonrisa de Mandela, editado por el sello Debate del grupo editorial Penguin Random House. Este texto nos permite conocer con detalle la calidad, liderazgo y el legado que deja Mandela al mundo. El autor dibuja con trazos finos el retrato de un hombre excepcional que demostró que se podía ser un político hábil y extraordinariamente efectivo, pero al mismo tiempo y sobre todo un ser humano decente. No dejen de leerlo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s