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Carta de Einstein a su hija

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Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo.

Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.

Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta!.

Tu padre: Albert Einstein

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Libros de Gabriel García Márquez

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Esta es la bibliografía en forma cronológica, del Premio Nobel de Literatura 1982:

  • 1955 La hojarasca
  • 1961 El coronel no tiene quien le escriba
  • 1962 La mala hora
  • 1962 Los funerales de la Mamá Grande
  • 1967 Cien años de soledad
  • 1968 Isabel viendo llover en Macondo
  • 1968 La novela en América Latina: Diálogo” (junto a M. Vargas Llosa)
  • 1970 Relato de un náufrago
  • 1972 La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada
  • 1972 Ojos de perro azul
  • 1972 El negro que hizo esperar a los ángeles
  • 1973 Cuando era feliz e indocumentado
  • 1974 Chile, el golpe y los gringos
  • 1975 El otoño del patriarca
  • 1975 Todos los cuentos de Gabriel García Márquez: 1947-1972
  • 1976 Crónicas y reportajes
  • 1977 Operación Carlota
  • 1978  Periodismo militante
  • 1978 De viaje por los países socialistas
  • 1978 La tigra
  • 1981 Crónica de una muerte anunciada
  • 1981 Obra periodística
  • 1981 El verano feliz de la señora Forbes
  • 1981 El rastro de tu sangre en la nieve
  • 1982 El secuestro: Guión cinematográfico
  • 1982 Viva Sandino
  • 1985 El amor en los tiempos del cólera
  • 1986 La aventura de Miguel Littín, clandestino en Chile
  • 1987 Diatriba de amor contra un hombre sentado: monólogo en un acto
  • 1989 El general en su laberinto
  • 1990 Notas de prensa, 1961-1984
  •  1992 Doce cuentos peregrinos
  • 1995 Cómo se cuenta un cuento
  • 1995 Me alquilo para soñar
  • 1996 Noticia de un secuestro
  • 1996  Por un país al alcance de los niños
  • 1998 La bendita manía de contar
  • 1999 Por la libre: obra periodística (1974-1995)
  • 2002 Vivir para contarla
  • 2004 Memoria de mis putas tristes
  • 2010 Yo no vengo a decir un discurso

García Márquez también escribió diversos guiones cinematográficos entre l0s que destacan:

  • 1954 La Langosta Azul
  • 1964 El gallo de oro
  • 1965 En Este Pueblo No Hay Ladrones
  • 1966 Tiempo de morir
  • 1966 Juego Peligroso
  • 1968 Patsy, Mi Amor
  • 1974 Presagio
  • 1979 La Viuda de Montiel
  • 1979 María de Mi Corazón
  • 1979 El Año de la Peste
  • 1983 Eréndira 
  • 2010 Del Amor y Otros Demonios

(Con información del Instituto Cervantes y La Jornada)

Comprender y convivir

Luis Villoro

Luis Villoro

Jesús Silva-Herzog Márquez
Publicado en el periódico Reforma 10 Mar. 14


Luis Villoro fue el mejor defensor de la filosofía -aventura y compromiso-, que ha encontrado México. En sus trabajos se muestra la vitalidad de ese empeño intelectual de cuestionar el dogma, de rechazar lo que la herencia impone. Interrogar lo que suele aceptarse sin pregunta. Creía, con Kant, que la filosofía no puede enseñarse: “sólo se enseña a filosofar”. Es que la filosofía no está en las ideas que solidifican en doctrina. Es lo contrario: un pensamiento disruptivo, un disolvente de las creencias. La filosofía es la razón punzante.

Curiosa tarea: el filósofo lo cuestiona todo sin pretender conocimiento. Aun tras aclarar el reino de los significados, ofreciendo conceptos pulcros para la comprensión, nada dice de los hechos del mundo. No es propiamente una ciencia y tal vez sea su reverso o su conciencia. Por eso Villoro, en su brillante discurso de ingreso al Colegio Nacional, dijo: “la filosofía propiamente no conoce, piensa”. La filosofía es dinamita para la razón soberbia. No es la memoria de un pensamiento muerto que se reitera en manuales de preparatoria o revistas de académicos. Por el contrario, la filosofía expresa la indocilidad de la inteligencia. La idea incuestionada, el sistema confortable, el prejuicio legitimado por el uso pasan por el ácido de la razón. Enemiga mortal de la doctrina, la filosofía destroza las coartadas del poder. Desde el primer momento, ha querido salir de la caverna. Por eso la filosofía rehúye la neutralidad. Debe estar del lado opuesto a esa dominación que siempre encubre su mando.

Abrirse a una nueva comprensión del mundo no es más que el primer paso para vivir de otro modo. A la filosofía, dice Villoro, le corresponde también buscar la “vida buena”. Las pautas para transformar la vida pueden ser muy distintas a lo largo de la historia pero coinciden en dos puntos: implican liberación y autenticidad. Ahí, en su mayor servicio, la filosofía encuentra también su maldición. El pensamiento puede fijarse en fórmulas, degenerar en programa, decretarse como mandato imperativo. Al parecer, el virus de la creencia es congénito a la filosofía. Cuando la política engulle a la filosofía apaga su chispa; la razón ya no conversa, impone. Ya no invita a un cambio de vida, ordena al otro que se sujete a su verdad. La doctrina es filosofía domada. Por eso el verdadero filósofo no deja de formularse preguntas, de interrogar al mundo y de interrogarse a sí mismo.

Hay un destino trágico en la filosofía: nace para cuestionar el dogma y suele encallar en dogma. Si los brebajes de la medicina provocaran periódicamente epidemias letales, la ciencia estaría tan dedicada a romper fórmulas como a descubrirlas. Así la tarea de la filosofía es la perpetua erosión de sus propias certezas. Es que el repelente intelectual de la dominación suele terminar santificándola. Las doctrinas políticas pueden nacer liberadoras y morir opresivas. Ése es el caso del marxismo… y del liberalismo. El liberalismo es, para Villoro, una ideología conformista que ha terminado por encubrir la dominación económica. Los liberales defienden una libertad abstracta mientras ignoran o justifican la exclusión concreta. En la tradición republicana pero, sobre todo, en el comunitarismo de los pueblos indígenas creyó encontrar una alternativa práctica al liberalismo.

Entendió que la izquierda era una postura moral antes que una persuasión doctrinal. Ser de izquierda no era para él suscribir un programa. Ése es, seguramente, el error histórico de la izquierda. Al adherirse apasionadamente a una ideología se volvió intolerante y persecutoria. Quien difiere de la Idea es un traidor, un reaccionario, un tránsfuga. La izquierda de Villoro no iba a la cacería de los infieles. Con sus ideas dio cuerpo una forma abierta, inteligente, sensible y generosa de compromiso político donde no cupiera la inquisición. La izquierda debía comprenderse, ante todo, como una actitud contra la dominación. La izquierda como cuestionamiento, denuncia y práctica; nunca como un credo. Pero no descansa aquí la idea de Villoro. La izquierda es combate de la dominación, no sometimiento del dominador. Para que la dominación termine es indispensable escapar del bárbaro círculo del desprecio y el rencor. Por ello Villoro pidió un paso adicional a la izquierda: el reconocimiento del otro. El proyecto de la no-dominación no debe alimentar una tentación de venganza. La dominación sólo puede terminar cuando reconozcamos, de verdad, al otro.

http://www.reforma.com/blogs/silvaherzog/

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Robert Dahl

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Robert Dahl

Este artículo lo publicó la doctora Soledad Loaeza en el periódico La Jornada el 27 de febrero de 2014.

El pasado 5 de febrero murió Robert Dahl, a los 99 años. Fue un influyente politólogo estadunidense cuyas reflexiones y análisis del poder y la democracia han guiado, desde finales del siglo XX, la comprensión de estos fenómenos –aunque no siempre de manera explícita–, y han inspirado a muchas generaciones de estudiosos de la política. De la influencia de Dahl sobre la práctica democrática actual podemos decir lo mismo que el burgués gentilhombre de Molière exclamó en admiración de sí mismo, cuando le explicaron la diferencia entre el verso y la prosa: “¡Ah! ¡Entonces llevo años hablando en prosa!” Nosotros llevamos años discutiendo la democracia en los términos de Dahl, el teórico de la poliarquía y del pluralismo, sin citarlo. Fue profesor en la Universidad Yale, donde obtuvo su doctorado en 1940. Después de la Segunda Guerra Mundial, en la que participó, como correspondía a su generación, regresó a su universidad, donde desarrolló una carrera docente y de investigación que es un modelo para quien quiera ser un buen académico. Vale la pena subrayar que era un maestro generoso y considerado, que se ocupaba mucho de sus estudiantes, con cuya formación se sentía íntimamente comprometido.

A Dahl le debemos el planteamiento de la naturaleza del poder que fue en su momento, principios de los años 60, el más sencillo y sugerente de los que ofrecían los libros de ciencia política de la época: El poder consiste en que A logre que B haga lo que A quiere, que de otra manera B no habría hecho. Esta definición amplia no se refiere sólo al poder político, pero quizá lo más importante es también lo más obvio: Dahl subraya el carácter del poder como una relación. El poder no es tal en el vacío, sólo se ejerce en la interacción entre dos o más personas, o entre una institución y una persona o un grupo de individuos, o entre instituciones.

El primer gran libro de Dahl fue ¿Quién gobierna?, en el que describe y explica el ayuntamiento de New Haven, Connecticut, cuyo funcionamiento observó y analizó cuidadosamente, primero, para responder a las críticas de su colega, el sociólogo C. Wright Mills, que sostenía que Estados Unidos estaba gobernado por una reducida élite; en segundo lugar, a partir de sus observaciones formuló un esquema de análisis del poder que es actualmente dominante, que entiende la democracia ya no como el triunfo de la mayoría, sino como la competencia entre diferentes grupos de interés que representan la diversidad de la sociedad. A la perspectiva de Jean-Jacques Rousseau opone la de Alexis de Tocqueville, para quien la clave de La democracia en América era el gobierno local, y la dispersión del poder que representaba la diversidad de actores políticos que intervenían en ese gobierno y que eran, a su vez, representativos de la pluralidad social. Al principio roussauniano de la democracia mayoritaria oponía el principio de la democracia pluralista, que da cabida a las minorías. Un espacio que, en cambio, les niega la fórmula mayoritaria.

Dahl es el teórico de esta versión de la democracia que desde finales del siglo XX se impuso como una forma de organización de la representación y de la participación, preferible a la fórmula mayoritaria. Para entonces ésta ya había demostrado que era portadora de la tentación autoritaria, que puede permanecer larvada, o materializarse en la vida y las instituciones hasta destruir la democracia misma.

Tuve la suerte de conocer a Dahl en 1985, o era tal vez 1986. Vino a México invitado por Manuel Camacho, a quien entonces le preocupaba el gobierno de una ciudad que había sido violentamente sacudida física y mentalmente por los sismos de septiembre, y que tenía una larga historia de pasividad, interrumpida por algunos episodios excepcionales de movilización, como el movimiento estudiantil de 1968. Los sismos habían puesto a la ciudad prácticamente en pie de guerra. En estas circunstancias era imperativo encontrar para la capital del país una forma de gobierno que la estabilizara. Nadie creía que fuera posible mantener el esquema vigente de la regencia, que era por completo insuficiente –nadie lo propuso–. La discusión en esa reunión versó sobre intereses fragmentados, fórmulas de gobierno, posibilidades de cambio. Dahl escuchó con atención, y nos repasó las lecciones del ¿Quién gobierna? Recuerdo que para los presentes fue muy atractiva la propuesta pluralista que reconocía el entramado de grupos que sostiene la organización extragubernamental de la ciudad. Creo que fue la fórmula a la que recurrió Camacho cuando gobernó el Distrito Federal.

Me pregunto si casi dos décadas de gobierno del PRD no nos habrán hecho olvidar las lecciones de Dahl.

– See more at: http://www.jornada.unam.mx/archivo_opinion/index.php/autor/front/57/40268#sthash.MfGUEc2F.dpuf

Evolución educativa: la educación por competencias… ¿será?

comptenciaasEDUCACIÓN POR COMPETENCIAS

Texto de: Ignacio García-Martínez
La semana pasada compré un producto que costó $158.
Le di a la cajera $200 y busqué en el bolsillo $8 para evitar recibir más monedas.
La cajera tomó el dinero y se quedó mirando la máquina registradora, aparentemente sin saber que hacer.
Intenté explicarle que ella tenía que darme $50 de cambio,
pero ella no se convenció y llamó al gerente para que la ayudara.
Tenía lágrimas en sus ojos mientras que el gerente intentaba explicarle y ella aparentemente continuaba sin entender.

¿Por qué les estoy contando esto?
Porque me di cuenta de la evolución de la enseñanza desde 1950 y de las condiciones actuales que se manejan en muchas escuelas públicas y peor en las privadas, tanto en el ámbito académico como en el trato a los alumnos, (ahora los mocosos, aparte de inoperantes son “intocables”, aportando las instituciones educativas generaciones déspotas y nefastas a la sociedad)

Vean cómo fue el cambio en el área matemática, los ejemplos eran así:

1. Enseñanza de matemáticas en 1950:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00. El costo de producción de ese carro de leña es igual a 4/5 del precio de la venta.
¿Cuál es la ganancia?

2. Enseñanza de matemáticas en 1970:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00.. El costo de producción de ese carro de leña es igual al 80% del precio de la venta.
¿Cuál es la ganancia?

3. Enseñanza de matemáticas en 1980:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.00.
¿Cuál es la ganancia?

4. Enseñanza de matemáticas en 1990:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.00. Escoja la respuesta correcta que indica la ganancia:
( ) $ 20.00 ( ) $40.00 ( ) $60.00 ( ) $80.00 ( ) $100.00

5. Enseñanza de matemáticas en 2000:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.00. La ganancia es de $ 20.00.
¿Es correcto?
( ) Si ( ) No

6. Enseñanza de matemáticas en 2010:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.00. Si Ud. sabe leer coloque una X en los $ 20.00 que representan la ganancia.
( ) $ 20.00 ( ) $40.00 ( ) $60.00 ( ) $80.00 ( ) $100.00

7. Educación por competencias:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.00. Reunánse en equipos de 4 para decidir:
a) El nombre del cortador de leña. (Español)
b) Dibujen al hombre cortando la leña. (Artísticas)
c) Hagan la siguiente operacion 100-80=veint_. (Matemáticas)
d) Hace bien el hombre en cortar la leña. (Ética)

8. Evaluación final
Si el alumno o alumna
no pudo o no quiso realizar las actividades del punto anterior
considerar:
Asistencia, zapatos, peinado, uniforme, carpeta
(no importa si sólo trae la carpeta, sin apuntes)
No se te ocurra reprobarlo!!
porque ahora si vas a conocer a su papá y/o a su mamá,
a derechos humanos y hasta al periodista que te retratará
por ser un maestro injusto.

 

Nanociencia y nanotecnología (1 de 3)

100521-nanobot6Por Juan José Solis Delgado

En los últimos años, dos palabras han cambiado sustantivamente la idea del mundo: nanociencia y nanotecnología. Lo nano, nos ha llevado a reconocer e identificar cosas que a simple vista no podríamos observar, porque tienen la particularidad de medir una mil millonésima parte de un metro, o sea prácticamente invisibles al ojo humano.

Pero… ¿qué son la nanociencia y la nanotecnología? La doctora Esther Ramírez Meneses, investigadora del Departamento de Ingeniería y Ciencias Químicas de la Ibero, nos responde que la nanociencia es un área emergente de la ciencia que se ocupa del estudio de los materiales de dimensiones menores a 100 nm.,  mientras que la nanotecnología aplica los fundamentos de la nanociencia para controlar, manipular y aplicar las nanoestructuras en la generación de nuevos dispositivos.

Para la doctora Ramírez Meneses, la existencia de estructuras de dimensiones nanométricas datan desde el inicio de la vida en la tierra. Si bien no se tiene certeza sobre cuándo los humanos comenzaron a usar materiales nanométricos, si se sabe que en el siglo IV antes de Cristo, los artesanos romanos que trabajaban el vidrio fabricaron objetos que contenían partículas metálicas  de tamaño nanométrico. Uno de los objetos más antiguos que se ha encontrado, es la copa del rey Lycurgus  que se exhibe en el museo Británico de Londres. La copa contiene partículas nanométricas de oro y plata. La característica de esta copa es que su color cambia de verde a rojo profundo cuando una fuente de luz se coloca en su interior por efecto del tamaño de las partículas. De igual manera, la gran variedad de bellos colores en los vitrales de las catedrales de la época medieval son debido a la presencia de partículas metálicas nanométricas contenidas en el vidrio.

La investigadora Esther Ramírez refiere que históricamente, la importancia de las partículas metálicas nanométricas fue reconocida por primera vez por el químico irlandés Robert Boyle en un trabajo que publicó en 1661. Más tarde, el avance en la tecnología de la fotografía desarrollada en los siglos XVIII y XIX dependió de la producción de partículas de plata sensibles a la luz en escala nanometrica. Así, en 1857, Michael Faraday y Gustav Mie fueron los primeros en dar importancia científica a este tipo de sistemas en dimensiones nanométricas. Ya en nuestro siglo, en 1965, se le concedió el Premio Nobel de Física al estadounidense Richard Feynman por sus estudios en la materia y se le reconoció como el gran visionario de lo que ahora llamamos nanotecnología.

Con la vorágine por conocer más de esta disciplina, en 1982, científicos rusos, reportaron la primera observación de confinamiento cuántico, es decir, del orden de tamaño a escala nanométrica. Pero no fue hasta  la invención del microscopio de efecto túnel y el microscopio de fuerza atómica, por investigadores del Laboratorio IBM en Suiza, quienes obtuvieron el Premio Nobel en 1986 por este descubrimiento y aportaron herramientas para evidenciar la presencia de nanoestructuras. Narra la doctora Ramírez Meneses.

En este contexto, desde la década pasada, los nanomateriales han sido objeto de intenso interés por el hecho de sus dimensiones extremadamente pequeñas y sus usos potenciales en numerosas aplicaciones industriales tales como catálisis, almacenamiento de información, biomedicina, electrónica, entre otras. En una siguiente entrega hablaremos de la investigación de la especialista Esther Ramírez, quien está enfocada en la obtención de nanopartículas metálicas a partir de métodos químicos de síntesis, para desarrollar materiales de electrodo en una celda de combustible que permita la obtención de energía eléctrica similar a la de una batería.

Luhmann, rompiendo paradigmas

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Por Juan José Solis Delgado

Este artículo se publicó originalmente el 1 de julio de 2013, en la columna Intersticios de la revista  Razón y Palabra, Primera Revista Digital en Iberoamérica Especializada en Comunicología.

Los medios de comunicación para las masas caracterizan a la sociedad moderna. Habitualmente en la vida ordinaria pensamos la comunicación como esa forma de intercambio de ideas, palabras, oraciones, etc., que tiene un ser humano con otro, independientemente si es cara a cara o mediante medios maquinales. La comunicación lo mismo existe en una conversación de dos personas, en un lenguaje cibernético de programación, en procesos industriales, en sistema de mercado, y por supuesto, en medios de masas.

Para algunos comunicar es hablar, conversar, dialogar… el mundo moderno requiere de comunicación para hacer funcionales las economías, los sistemas políticos y en general la convivencia social. Por ello, no sorprende que la sociología que en principio es la disciplina que estudia a la sociedad, esté desde hace años estudiando todo aquello relacionado con la comunicación en sus diversas formas y expresiones. En su momento Knoblauch y Luckman hablaron de un communicative turn, mientras Habermas centró su mirada en la acción comunicativa, a diferencia de Luhmann que la aborda su teoría social desde la lógica sistémica y por tanto nos obliga a romper con muchos de los paradigmas que han imperado históricamente en la tradición sociológica.

Pero… ¿qué tanto se conoce el pensamiento del alemán Niklas Luhmann en el mundo? Si bien buena parte de la ciencia, filosofía, psicología, música, matemáticas, etc., proviene de la lengua alemana, el pensamiento se ha masificado gracias a la traducción del alemán al inglés, al francés y por su puesto al castellano. Fundamentalmente, la grandes universidades de Estados Unidos y otras más del Reino Unido junto con universidades de España, y México, han emprendido la tarea de traducir a esos pensadores que mucho han aportado al estudio de la sociedad.

Luhmann no es la excepción, sin embargo a diferencia de otros ideólogos, su obra ha causado mayor interés en países como Italia, Brasil, Chile, Colombia y México, de tal manera que su obra se ha expandido con mucha más rapidez en castellano que en inglés. En 1991 se editó la primera versión en español del libro Sistemas sociales, lineamientos para una teoría general auspiciada por la Universidad Iberoamericana y Alianza editorial. En aquel tiempo Luhmann quedó conforme con el trabajo de traducción coordinado por Javier Torres Nafarrate y decidió ceder los derechos de su obra para la lengua castellana a la Universidad Iberoamericana. A partir de ese momento comenzó el gran proyecto “Luhmann”.

Como si fuera una operación propia de su teoría, la traducción de la monumental obra de Luhmann al español no fue fruto de la decisión de un individuo, sino que el propio proceso de conocimiento provocó que cuando menos se dieran cuenta ya había un equipo trabajando la traducción.

Relata Javier Torres Nafarrate que él no tenía planeado incursionar en Luhmann. Una vez concluido su doctorado en Alemania, se incorporó en el trabajo de docencia e investigación en el departamento de Educación y Desarrollo humano de la Ibero, y ahí su entonces director Luis Vergara Anderson, le pidió investigara y tradujera algunas cosas que se sabían de Luhmann. Debido al interés que causaron esas primeras traducciones, pronto decidieron escribirle a Luhmann para preguntarle si eventualmente podría estar interesado en que se tradujera al español su entonces libro esencial: Sistemas Sociales. La respuesta del sociólogo alemán fue positiva, sabía (como lo saben muchos pensadores) que en la medida que su obra llegara a más lectores mayor influencia o interés podría tener.

Así, cuando menos se dieron cuenta, desde la Universidad Iberoamericana se comenzó a concentrar el trabajo de traducción. Investigadores y alumnos de Luhmann radicados en otros países del continente, comenzaron a enviar sus traducciones para que fuera desde la Ibero donde se les diera salida. Así creció el proyecto Luhmann y poco a poco se comenzaron a conocer sus artículos y monografías como: La ciencia de la sociedad, El derecho de la sociedad, El arte de la sociedad, pasando por Sistemas sociales, LeccionesOrganización y decisión, La realidad de los medios de masas, entre otros, hasta llegar a su obra cumbre La sociedad de la sociedad la cual concentra toda la idea de su teoría social.

Prácticamente, Luhmann fue conocido en el mundo hispanoparlante gracias al proyecto iniciado en la Ibero, aunque dicho sea de paso, la labor de traducción resultó en ocasiones tan azarosa, por ejemplo, está el caso de la editorial Shurkamp Verlag (dueña de los derechos en idioma alemán) que cumplidos los tiempos, cedió los derechos de algunos títulos a editoriales españolas porque simplemente el equipo de la Ibero había quedado humanamente rebasado.

Quien se acerca a Luhmann por primera vez comienza por entender poco o de plano nada. Los paradigmas que imperan en nuestra cultura crean una suerte de resistencia por un conocimiento nuevo o diferente. Enfrentarse a la idea de que para Luhmann la sociedad no está conformada por individuos sino por un encadenamiento de comunicaciones, es el primer choque que no es fácil sortear; sin embargo, conforme uno va comprendiendo la sustancia de su lógica sistémica y la incorporación de categorías conceptuales que provienen de la biología, las matemáticas, la cibernética, entre otras, toda su construcción epistemológica comienza a clarificarse y entonces la ruptura de paradigmas es inevitable.

Por supuesto, la teoría de la comunicación y la descripción de los medios de masas no escapan a la mirada luhmanniana. En Luhmann, los medios y sus temas tienen otro sentido, además identifica en ellos una construcción de realidad biestable que de profundizarse (y aceptar), cambiaría radicalmente la idea de lo que hasta hoy conocemos como medios de masas.