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10 preguntas de Cuarón a EPN sobre la reforma energética

alfonso_cuaron_0*Publicado originalmente en http://www.diezpreguntas.com

Licenciado Enrique Peña Nieto

Presidente de los Estados Unidos Mexicanos

Presente

Ante todo le agradezco sus mensajes de felicitación por el éxito y los reconocimientos otorgados a mi película Gravity.

Quiero también aprovechar la ocasión para plantearle una preocupación que comparto, estoy seguro, con muchos mexicanos.
Me refiero a la reforma energética.

Al ser entrevistado por León Krauze el 26 de febrero, usted afirmó que yo no estaba bien informado sobre la reforma energética en nuestro país.

Y agregó usted: …en México no han faltado los grupos que en oposición a estas reformas han generado desinformación y de ahí que algunos lleguen a comprar (estos argumentos) o, con no suficiente información, simplemente no conozcan el alcance y el sentido de las reformas.

Mi falta de información no es atribuible a grupos en oposición que han generado desinformación. La razón es más simple: el proceso legislativo y democrático de estas reformas fue pobre y careció de una discusión profunda, y la difusión de sus contenidos se dio en el contexto de una campaña propagandística que evadió el debate público. No estoy informado porque el gobierno que usted encabeza no ha compartido conmigo –con nosotros, los mexicanos– elementos indispensables para entender el alcance y el sentido de las reformas.

Dice usted en la misma entrevista que …las reformas son reconocidas en el mundo porque saben que la instrumentación de estas reformas permitirán que México crezca económicamente y tenga mejores condiciones sociales. Ese argumento no me sorprende pero tampoco me convence. Es natural que una reforma energética (en un país que ha tenido esos bienes nacionalizados) cause regocijo en los mercados, pero es ingenuo pensar que el fondo de este reconocimiento sea el crecimiento de nuestro país. Y no me mal entienda: celebro el júbilo de medio mundo siempre y cuando el principal beneficiado –económica y socialmente– sea mi país, sus ciudadanos y que su medio ambiente sea respetado a cabalidad.

La Reforma Energética y petrolera es la más profunda y trascendente que México ha tenido en décadas. Simple y sencillamente se ha cambiado el paradigma del desarrollo nacional. En el entendimiento de que el Congreso está por recibir su iniciativa sobre las leyes secundarias a esta reforma, me permito pedir a usted que nos informe sobre el sentido y alcance de la reforma. No lo hago como experto pero sí como un ciudadano preocupado por el destino en México. Y lo hago desde la más absoluta independencia política.

Sé que se trata de un tema vasto. Por eso he formulado 10 preguntas cuyas respuestas podrían disipar algunas dudas sobre la reforma.

1 ¿Cuándo bajarán los precios del gas, gasolina, combustóleo y energía eléctrica? ¿Qué otros beneficios tangibles se esperan de la Reforma? ¿Cuál es el cronograma de esos beneficios?

2 ¿Qué afectaciones específicas habrá al medio ambiente con prácticas de explotación masiva? ¿Qué medidas se tomarán para protegerlo y quién asumirá la responsabilidad en caso de derrames o desastres?

3 Los hidrocarburos son recursos no renovables y su impacto en el medio ambiente es enorme. ¿Existen planes para desarrollar tecnologías e infraestructuras de energía alternativa en nuestro país?

4 De la reforma aprobada derivarán contratos multimillonarios. En un país con un estado de derecho tan endeble (y muchas veces inexistente) como el nuestro, ¿cómo podrán evitarse fenómenos de corrupción a gran escala?

5 Las trasnacionales petroleras en el mundo tienen tanto poder como muchos gobiernos. ¿Qué medidas se tomarán para evitar que el proceso democrático de nuestro país quede atrapado por financiamientos ilícitos y otras presiones de los grandes intereses?

6 ¿Con qué herramientas regulatorias cuenta el gobierno mexicano para evitar que se impongan las prácticas de depredación que puedan cometer las empresas privadas que participarán en el sector?

7 ¿Cómo asegurar que la reforma incremente la productividad de Pemex si no se enfrenta el problema de la corrupción dentro del sindicato?

8 Si Pemex aportó durante 70 años más de la mitad del presupuesto federal (con el que se construyó la infraestructua nacional, se sostuvo la educación y los servicios de salud gratuitos), ahora que el aporte del petróleo no irá directamente de Pemex a las arcas, ¿cómo se cubrirá dicho presupuesto?

9 ¿Cómo asegurar que las utilidades no se canalicen a la expansión de la burocracia sino que lleguen al propietario original de esos recursos, que es el pueblo mexicano?

10 Dos experiencias desastrosas permanecen en la memoria de los mexicanos: la quiebra de 1982 (luego del dispendio, la ineptitud y la corrupción que caracterizó el manejo de la riqueza petrolera de los años 70) y las reformas discrecionales y opacas de tiempos de Salinas de Gortari, buenas para las manos privadas pero dudosas para los consumidores.

¿Qué nos garantiza que esas experiencias, que han ahondado los abismos sociales, no se repitan? Usted y su partido cargan con la responsabilidad histórica de estas reformas. ¿Cree realmente que el Estado mexicano tiene los instrumentos para llevarlas a cabo con eficacia, sentido social y transparencia?

Le agradezco la atención a esta carta.

Quedo, junto con muchos mexicanos, en espera de su respuesta.

Respetuosamente,

Alfonso Cuarón.

“¿Quién vendió la cabeza del Chapo, rey de los narcos?”

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Por Roberto Saviano

La Reppublica, Italia.- ¿Por qué deberíamos prestarle nuestra máxima atención a un líder de un cártel mexicano arrestado? Porque cuenta con más de un ministro y tal vez con más de un gobierno. La economía italiana más prolífica es la criminal, el capítulo más importante de esta economía es el narcotráfico, el capo mexicano arrestado hace un par de días es un líder en el tráfico de cocaína también en Europa, y por lo tanto es asimismo un líder de la economía italiana. Un sencillo silogismo. Muchos creen que conocen al Chapo. Lo imaginan como uno de tantos líderes criminales. E incluso en él opera el mecanismo mental habitual de creerse un criminal, un narcotraficante. Falso. En realidad lo que se sabe, si no se profundiza, si no se siguen los detalles, es sólo una puesta en escena. Los gobiernos europeos insisten en no ocuparse de los cárteles mexicanos hasta que —como ya está ocurriendo— sean los cárteles mexicanos los que se ocupen de Europa.

El Chapo, es decir “el bajito”, llamado así porque es de pequeña estatura y rechoncho, es el líder del Cártel de Sinaloa, el grupo criminal-industrial mexicano que ha revolucionado el líder de la cocaína. El segundo al mando es Joaquín Archivaldo Guzmán Loera.

Lo sigo desde hace años, guardo noticia sobre él, escucho lo que dicen sobre él los periodistas mexicanos y estadounidenses, trato de entender los acontecimientos, las fugas, las debilidades. El Chapo se ha formado en la escuela de los mejores maestros, el Padrino Miguel Ángel Félix Gallardo, el hombre que trastocó los ejes mundiales del narcotráfico desde Colombia a México: los esfuerzos antidrogas de las autoridades colombianas, con el apoyo de Estados Unidos durante la era de Reagan, le dieron un duro golpe a los cárteles colombianos de Medellín y de Cali. Los colombianos, arrinconados, entendieron que era más conveniente confiar la distribución de la droga en EU a los narcos mexicanos —que hasta ahora eran meros medios de transporte— para reducir los riesgos que implicaba la entrega en Estados Unidos. Pero el que manda es el que distribuye, no el que produce. Así, los mexicanos se volvieron los nuevos padrinos mundiales de la droga, y el Chapo Guzmán fue pronto el más poderoso de los padrinos.

El Chapo tiene una visión clara de su tiempo: el mundo occidental no la hace, sus derechos están en contradicción con el mercado, y por ello comprendió que los países occidentales necesitan “territorios” sin leyes, sin derechos. México tiene la coca, Estados Unidos los consumidores; México tiene mano de obra a bajo costo, Estados Unidos la necesitan; México tiene miles de soldados, Estados Unidos tiene las armas. ¿El mundo está lleno de infelicidad? Aquí llega la respuesta: la coca. El Chapo lo entendió. Y así fue como se volvió rey. En el mundo internacional del narcotráfico el Chapo posee la autoridad mística del papa, que obtuvo con una campaña de consenso social que le ha dado autoridad, como a Obama, y tuvo la genialidad de ver nuevos espacios de mercado que lo transformaron en el Steve Jobs de la cocaína. Hipérboles que nos sirven para mostrar lo particular de su personalidad.

El Chapo sabe una cosa: la democracia es corrupción, y quien piensa lo contrario es un ingenuo. Todos son corruptibles; sólo es necesario encontrar el punto de inflexión. Paga y se te dará. En los países donde hay poca corrupción esto es posible porque resulta más conveniente la honestidad que la deshonestidad, pero el Chapo sabe que también allí llegará el momento en que todo esté en venta, hasta el alma y su propio hijo. Todo. Para estructurar su cártel emplea el modelo italiano, el modelo más eficiente del mundo en tema de mafia. Según la tradición de las familias calabresas, campañesas y sicilianas crea un grupo que confió a sus parientes o a gente de la sierra a quien conoce bien. Nombra un “consejero”, recluta sicarios entre los ex militares capaces de usar armas pesadas: seriedad, profesionalismo, eficiencia. Estas son las características que se piden para trabajar en la organización del Chapo. También que seguir algunas reglas: nunca usar la violencia si no es necesaria y jamás ostentar la riqueza ganada, algo muy contraproducente. Siempre lo repetía el Padrino: para dominar hay que hacerlo desde las sombras. Y de hecho el Chapo permanece en las sombras y desde allí gobierna un imperio que crece en forma desmesurada. Viaja de incógnito. La gente empieza a contar que lo ha reconocido, pero es una vez en un millón. Mientras las mafias italianas comienzan a ser arrinconadas por las escuchas, el Chapo, que disfruta de la crisis económica, llegó a corromper al gerente de las compañías telefónicas para conseguir que las líneas que usaba en su cártel fueran imposbiles de rastrear. Para transportar la droga a EStados Unidos el Chapo y sus hombre emplean todos los medios disponibles: aviones, camiones, automóviles, cisternas y finalmente túneles subterráneos, su especialidad.

Su captura fue seguida en México con una emoción similar a la de una final del Mundial, y superior a la de una campaña electoral presidencial. El narco más buscado del mundo fue capturado, en compañía de uno de sus colaboradores, a las 6:40 hora local del 22 de febrero de 2014 en el hotel residencial Miramar, en el centro de Mazatlán, en el estado de Sinaloa, gracias a una megaoperación que llevó a cabo la Marina militar mexicana en colaboración con la DEA estadounidenses, en la cual se emplearon dos helicópetros y seis unidades terrestres de artillería, pero donde no se disparó una sola bala. El criminal fugado más peligroso de México, el hombre por cuya cabeza Estados Unidos ofreció una recompensa de 5 millones de dólares, se escondía en Sinaloa. Como los jefes italianos, un capo mexicano no se aleja del centro de su poder. Tal vez, en 13 años como prófugo, desde que se evadió de la cárcel de máxima seguridad de Puente Grande, no se ha movido de allí, de esa tierra que le dio grandeza y le ofreció protección. Todo nace allí, en Sinaloa, en la región noroccidental de México pero su imperio se prolonga mucho más allá de este estado atrapado entre la sierra y el Pacífico. En 2009 la revista Forbes lo incluyó en la lista de los hombres más ricos del mundo. El Chapo tenía inversiones exclusivamente financieras, porque como todos los jefes de la mafia del mundo confía en “las posesiones”: casa, fábricas, terrenos. Y sobre todo usaba su dinero para alimentar una red de corrupción, indispensable para conducir sus asuntos tranquilamente. Tan tranquilamente que durante los primeros años de la década del 90 la DEA apenas conocía sobre su existencia. Y sin embargo, la cocaína, la marihuana, las anfetaminas, la mayor parte de las sustancias que los estadounidenses han fumado, inhalado y tragado durante los últimos 25 años han pasado por las manos de sus hombres.

La operación militar encargada de su capturas se puso en marcha el 13 de febrero: las fuerzas del orden consiguieron identificar varias casas en Culiacán, su fortaleza, donde el Chapo solía dormir. Él siempre fue un maestro para construir túneles para hacer llegar la droga a Estados Unidos, y esta habilidad le resultó útil también para esconderse: algunas de esas casas de hecho estaban unidas entre sí por túneles subterráneo. Parece que durante varios días los militares estuvieron a punto de atrapar al jefe, pero éste siempre consiguió escapar. En los últimos meses varios miembros del cártel de Sinaloa fueron arrestados: así de estrecho era el cerco al Chapo. A principios de la semana la policía efectuó una incursión en la casa de su ex mujer, Griselda López, donde encontró algunas armas y un túnel que iba a dar al drenaje. Eran los drenaje los caminos que el Chapo usaba para viajar de un lugar a otro de la ciudad, de túnel en túnel, de escondite en escondite.

Los que ha dejado a todos soprendidos es que el Chapo fuera sorprendido en una residencia de Mazatlán, es decir una ciudad, un puerto turísitico: no estaba escondido entre las montañas de la sierra, como muchos creían. Durante años aparecieron noticias de arrestos falsos o de un posible asesinato. Por eso el día del arresto nadie podía creer que de verdad hubiera ocurrido. En Twitter circulaban miles de mensajes: “¿De verdad será él?”. Muchos no ocultaron su desilusión y su simpatía por el líder de Sinaloa, y muchos de estos mensajes estaban en inglés. Por ejemplo, se creó el hashtag #FreeChapo, liberen al Chapo. Estos mensajes nos hablan más sobre el estado real del mundo actual que muchos artículos y reuniones políticas. Todos piensan que el Chapo logrará seguir dando órdenes desde su celda. La última vez que fue capturado, en 1993, se le transfirió a la cárcel de máxima seguridad de Puente Grande (en el estado de Jalisco), que se transformó lentamente en su nueva base de operaciones, desde la que siguió dirigiendo sus asunto, mimado por sus compañeros de detención, los cocineros, los guardias de la cárcel y las prostitutas que lo visitaban con regularidad. En conjunto, para él no estaba mal “pasarla” en Puente Grande. Ocho años después, sin embargo, el Chapo ya no podía permitirse pasar más tiempo tras las rejas: la Corte suprema había aprobado una ley que facilitaba la extradición de mexicanos con cargos pendientes en las fronteras a cárceles estadounidenses. Su transferencia a una cárcel de Estados Unidos habría significado el fin.

Así que el Chapo eligió la tarde del 19 de enero de 2001. Uno de los guardias de la cárcel, Francisco Camberos Rivera, apodado ‘El Chito” abrió la celda del líder del cártel de Sinaloa y lo ayudó a acomodarse en el carrito de la lavandería, lleno de trapos sucios. Lo condujo por corredores desatendidos y por puertas electrónicas abiertas de par en par, hasta que llegó al estacionamiento interno de la cárcel, donde había un solo hombre de guarida. Como en las mejores películas de acción estadounidenses, el Chapo salió del carrito y se introdujo en la cajuela de una Chevrolet Monte Carlo. El Chito lo arrancó y lo condujo hacia la libertad. El Chapo había pagado su fuga a punta de billetes dentro de la cárcel, pero gracias a esta fuga hollywoodense se convirtió en un héroe, una leyenda. Sólo había pagado 8 años de los 20 a los que había sido condenado, y ese día se convirtió en uno de los hombres más buscados, y no sólo de México.

La confirmación de la captura del Chapo fue casi tan emocionante como la captura misma. Al principio sólo se trataba de algunas indiscreciones no confirmadas: la noticia la difundió a las 9:54 la agencia Associated Press, que había recibido la primicia del arresto de un funcionario estadounidense que permaneció en el anonimato. Pero las autoridades mexicanas no la confirmaron por horas. Mientras tanto, las voces sobre el arresto del Chapo comenzaron a dispersarse por sitios de todo el mundo. Una conferencia d prensa anunciada por las autoridades mexicana para las 11:30, hora local, fue anulada por el secretario de Gobernación, cosa que llevó a pensar que la persona arrestada no era de verdad el Chapo. Pero comenzó a circular la foto de un hombre con el torso desnudo, con bigote, conducido por un militar vestido de camuflaje. Sí se parece a él, pero ya pasaron 13 años desde la última foto oficial, y tal vez se trate de alguien que sólo se parece. La espera de la confirmación de la captura del Chapo provoca que todos mantengan la respiración. A las 12:08 el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, anuncia una nueva conferencia de prensa para las 13:00. ¿Desmentirán o confirmarán? Las dudas se despejan cuando a las 12:33 las autoridades mexicanas confirman a CNN la captura del Chapo. A las 13:20 su foto desaparece de la lista de más buscados de la DEA. Es la confirmación de Estados Unidos. Se adelanta unos minutos a la mexicana, que ofrece el presidente Enrique Peña Nieto, que con un tweet expresa su gratitud por el trabajo de las fuerzas de seguridad. En realidad es una autocelebración por el golpe más importante de inicios de su mandato. A las 14:04 un helicóptero de la policía federal aterriza frente a los periodistas reunidos en el hangar de la Marina. En una conferencia de prensa las autoridades ratifican lo que ya todo mundo sabe: el Chapo ha sido capturado. Explican dónde y cómo se produjo el arresto. El procurdor general de la república hace una lista de las personas arrestadas y de los bienes incautados: 13 personas, 97 armas largas, 36 armas cortas, dos lanzagranadas, 43 vehículos, 16 casas y 4 fábricas.

Pero falta sólo un detalle: el protagonista. Y aquí, a las 14:11, hace su entrada en escena: los fotógrafos le inmortalizan al cruzar la plaza para llegar en un helicóptero de la Policía Federal. Negros jeans, camisa blanca, el pelo y el bigote bien recortado. Parece un poco cansado y no se ve en absoluto arrogante, mientras los soldados de la Marina de guerra, de camuflaje, le sujetaban por los brazos, él bajó la cabeza.

No se hace ninguna presentación a los medios, sólo estas pocas imágenes para confirmar el arresto. A las 15:00 se da la noticia de que El Chapo se ha ingresado al penal del Altiplano, la cárcel que se encuentre en Almoloya de Juárez, en el Estados de México, pero no se puede excluir una inminente extradición a Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses ya anunciaron que la solicitarán. Es lo que más temen los narcos.

Aquel que usa túneles para pasar coca y seres humanos a Estados Unidos tiene dos hijas con un pasaporte estadounidense en regla. En agosto de 2011 la joven Emma, ciudadana americana, dio a luz a dos gemelos que nacieron con toda tranquilidad en una clínica de Lancaster (cerca de Los Ángeles), seguida por la policía antidrogas que no podía hacer nada porque sobre la joven, en ese entonces de 22 años, no pesaban cargos. Estaba acompañada por los hombres del Chapo. Como única precaución, la joven dejó en blanco el nombre del padre sobre el acta de nacimiento de las niñas. Pero todos saben quién es. La crónica de la captura del Chapo es un acontecimiento que México recordará para siempre. Para el país, y no sólo para él, esta captura puede significar un cambio de época. No sólo porque la captura del chapo podría hacer esperar el inicio de una nueva época en la lucha contra los cárteles del narcotráfico, sino porque seguramente señala el fin de una época: la de los padrinos, la aristocracia del narcotráfico, de los cárteles basados —como la mafia italiana— en valores como el honor y la lealtad frente a sus miembros. Tal vez el Chapo es el último heredero de la vieja generación de narcos, que ahora abre paso a la nueva, la del “narco 2.0”, de la violencia abusada y ostentada, tanto en la calle como en internet; el narcotráfico de los jefes que no duran más que unos meses, eliminados después por rencillas internas o por su propia arrogancia.

Tras la tan esperada confirmación, junto a los mensajes de alegría de las autoridades mexicanas y estadounidenses, sobre las redes sociales también aparecieron mensajes de personas comunes que veían al Chapo como un héroe, un benefactor, un dios mexicano. La reacción más difundida fue la incredulidad “El Chapo es demasiado listo para dejarse atrapar”. También yo creo que es imposbile que el poder del Chapo, en un momento en que tiene tanta fuerza, pueda ser bloqueado por su arresto. Hay muchas hipótesis; tal vez decidió que era buen momento para dejarse capturar porque intuyó que es el único modo de que el cártel siga haciendo negocios, pues ahora es demasiado “relevante políticamente”. O tal vez entendió que estaba por romperse un feudo: su fiel El Mayo había soltado —según algunas indiscreciones— una extraña declaración de inacción, afirmando que las nuevas generaciones del cártel de Sinaloa estaban a punto de tomar el poder. Es como decir: o les dejamos espacio o ellos se lo apropiarán. Tal vez que el Chapo se haya dejado capturar es una forma de hacerse a un lado sin que lo mataran. O tal vez es más simple y su gente lo vendió. El Mayo (que últimamente ha perdido a mucha gente) temía ser asesinado, se decía en voz baja. Algunos sostienen que el Chapo quería hacerlo arrestar para tener menos presiones sobre él, pero el Mayo se le adelantó. Los periodistas se esperaban la captura del Mayo, y en cambio llegó el Chapo. La única certidumbre es la ambigüedad. Resulta difícil cree que este arresto sólo sea fruto de una acción policiaca, porque, todos lo saben, en Sinaloa no sucede nada si no lo quiere el Chapo. El rey ha muerto, viva el rey.

(Artículo publicado originalmente en La Reppublica/ traducción de Maya Miret)

Saving Mexico

TIME_EPN
 
 
  • It’s the hot new emerging market. But can President PeñaNieto and his team of reformers really turn their countryaround?

Michael Crowley / Mexico City

Mexico’s New Mission

At 9 o’clock on a February night, Mexican President Enrique Peña Nieto was still working inside Los Pinos, his official Mexico City residence, where camouflaged soldiers with assault rifles stood guard outside. For the 47-year-old President, it was a reminder that the presidency is a deadly serious business–especially at this pivotal moment in Mexican history.

Five years ago, drug violence was exploding, the Mexican economy was reeling, and a Pentagon report likened the Aztec nation to the terrorist-infested basket case Pakistan, saying both were at risk of “rapid and sudden collapse.” As Barack Obama prepared to take office in 2008, one of his senior foreign policy advisers privately nominated Mexico the most underappreciated problem facing the new U.S. Administration.

Now the alarms are being replaced with applause. After one year in office, Peña Nieto has passed the most ambitious package of social, political and economic reforms in memory. Global economic forces, too, have shifted in his country’s direction. Throw in the opening of Mexico’s oil reserves to foreign investment for the first time in 75 years, and smart money has begun to bet on peso power. “In the Wall Street investment community, I’d say that Mexico is by far the favorite nation just now,” says Ruchir Sharma, head of emerging markets at Morgan Stanley. “It’s gone from a country people had sort of given up on to becoming the favorite.”

Want proof? On Feb. 5, Mexico’s government bonds earned an A– rating for the first time in history when Moody’s revised its assessment of the country’s prospects, ranking it higher than Brazil, the onetime darling of international investors, and making it only the second Latin American nation after Chile to get an A.

“I believe the conditions are very favorable for Mexico to grow,” Peña Nieto told TIME in an interview at the Los Pinos compound. “I’m very optimistic.”

He’ll share that optimism with Obama when the U.S. President arrives in Mexico for a North American leaders summit on Feb. 19. Obama will likely nod in approval: a booming Mexico–integrated with the U.S. economy in myriad ways–would put wind in the sails of U.S. economic growth and further reduce an already declining flow of immigrants illegally crossing the shared 1,933-mile (3,110 km) border.

 But “Mexico’s moment,” as many are calling it, could still disappoint. Corruption and mismanagement are endemic to Mexican politics. Some of Peña Nieto’s reforms are engendering fierce resistance. And drug trafficking, with its related crime and violence, remains a defining fact. After his interview with TIME, Peña Nieto went straight into a meeting to plan his trip the next day to Michoacán, a nearby state where vigilante groups have formed to fight drug bosses who have seized control of their towns.

Officials and experts in both Mexico and the U.S. describe a country at a pivot point. “This is dramatically different from what we’ve seen before,” says Gordon Wood, director of the Mexico Institute at the Wilson Center. “I reserve judgment for the time being on whether this is all going to work out.”

A New Generation

Peña Nieto casts himself as a fresh, young reformer. But he is also a product of the ruling elite that helped lead Mexico to the brink of ruin. His uncle and godfather were both governors of the state of Mexico, a position he assumed in 2005 when he was 38. He is a member of the Institutional Revolutionary Party (PRI), which ruled Mexico for 71 years–often with the help of election results widely considered fraudulent–until it was knocked out of power in 2000. Peña Nieto revived the PRI’s fortunes by promising bold and tangible results to a country largely resigned to corruption and stasis. “Between 2000 and 2012, the opposition parties deliberately blocked major reforms that were necessary,” says Wood. Peña Nieto promised to overhaul the state-run energy sector and the tax system and contain the drug war’s savagery.

Adding a glow to the ambitious promises were the candidate’s famous aesthetics: Peña Nieto’s rallies were sometimes charged with subtle sexual energy. Or not so subtle: “Peña Nieto, bombón, te quiero en mi colchón” (“Peña Nieto, sweetie, I want you in my bed”), women would chant.

Peña Nieto’s opponents did their best to turn this against him by tagging him as a shallow pretty boy. They were particularly gleeful when, during an appearance at a Guadalajara book fair, he struggled to name three books that had shaped his life (“and that’s spotting him the Bible,” says a former U.S. official with a chuckle).

Eventually, in a three-way race in the summer of 2012, Peña Nieto won just 38% of the vote–hardly a mandate for generational change. The secret to his recent success lies in the way he then built a powerful legislative coalition. After meeting secretly with the two leading opposition parties, he struck the kind of legislative grand bargain that has eluded his counterpart across the northern border. The resulting Pacto por México gave liberals higher taxes on the wealthy and conservatives an end to Mexico’s ban on the re-election of politicians, while Peña Nieto won support for a raft of other reforms, including opening up the country’s oil monopoly.

Even after the deal was announced, jaded observers doubted that Mexico’s political system could deliver. But whatever he may lack in literary erudition, Peña Nieto compensates for in political prowess. He is assisted by a group of young technocrats, many with advanced degrees from outside Mexico, who together put a decidedly more modern face on a very old and very distrusted PRI machine. Among them are the President’s longtime top adviser and now Finance Minister, Luis Videgaray Caso, a 45-year-old economist with an MIT doctorate, and Emilio Lozoya Austin, the new 39-year-old chief of the state oil company, Pemex, who holds a Harvard master’s degree. Running the powerful Interior Ministry is 49-year-old Miguel Angel Osorio Chong, Mexico’s new point man on the drug war. All of them met with TIME in Mexico City recently.

Sitting in a personal office near a bright red phone that connects him directly to the President, Videgaray says talk that he is the true mastermind behind Peña Nieto’s reforms is “not at all the reality.” Instead, he says, “the time was right. Mexico needed fundamental changes.”

New Politics of Oil

 “Traitors! traitors!” came the shouts from inside Mexico’s Congress on Dec. 12. Opponents of a measure allowing foreign investment in Mexico’s oil sector had barricaded and padlocked the lower house of Congress, forcing the debate into a nearby auditorium. One legislator stripped down to a pair of black underpants as he railed at the lectern about the stripping of his nation.

The passion stems from the politically charged history of oil in Mexico, which holds the world’s 11th largest reserves, right behind Brazil in the western hemisphere. A large monument and fountain near the center of Mexico City commemorate the day in 1938 that President Lázaro Cárdenas, fed up with American and British oil companies’ siphoning profits away from Mexican soil, declared that Mexico’s oil belonged to its people and could not be owned by foreigners. Mexico celebrates the nationalization of its oil with a civic holiday every March 18.

But national pride meant that Mexico missed out on the global energy boom. While oil prices have roughly quadrupled over the past decade, enriching big producers, Mexican oil production dropped by 25%, thanks to the sclerotic federal oil enterprise, Pemex, which lacks the capital and expertise to tap the country’s reserves. “They’ve recognized that the government monopolies have stopped working and that they have fallen behind in taking advantage of what entrepreneurship and private capital can do,” says Ed Morse, head of global commodities research at Citibank. Meanwhile, a U.S. oil-production boom has reduced Mexican petroleum exports to the lower 48 states, forcing Mexico to look elsewhere for markets.

Under the new law, foreigners will again be able to explore for oil in Mexico and extract Mexican crude for profit, even if the oil technically still belongs to the people–a point Peña Nieto is careful to underscore. “The world has changed, and especially the energy sector has changed,” he says, rebutting the suggestion that he has allowed his country to be stripped to its skivvies. “The state does not compromise in its view that the property continues to be owned by Mexico. It belongs to all Mexicans.”

For all its drama, the oil reform might not even be Peña Nieto’s most important victory. In fact, the uproar against his education reform was even more intense than the battle over oil. A law overhauling Mexico’s absurdly deficient public-education system–in which teaching jobs are handed down through generations and are sometimes even sold–enraged the powerful teachers’ union, whose members paralyzed central Mexico City with mass street demonstrations last September.

There’s also evidence that Peña Nieto will challenge Mexico’s entrenched powers. Last year he ordered the arrest of the longtime and powerful leader of the teachers’ union on charges of embezzling millions in union funds. And some observers say his telecom-reform plan doesn’t please telecom mogul Carlos Slim, the country’s richest man.

Factor in a law that rejiggers the tax code and an end to single-term limits for all federal politicians, and you have what might be the most productive legislative session anywhere in recent history. “You have to give them extraordinary marks for both political instinct and management of the process,” says Tony Garza, a U.S. ambassador to Mexico under George W. Bush.

Credit Peña Nieto with good timing too. Rising labor costs in China have made Mexican wages cheaper by comparison, reversing a dynamic that held for most of the 2000s. Meanwhile, a slowdown has dampened foreign enthusiasm for Brazil’s economy, making Mexico look more appealing. Even Peña Nieto’s critics don’t deny that he has delivered changes that could transform Mexico’s economy. “The question,” says Manuel Camacho Solís, a member of the Mexican Senate, “is whether that will create the outcome they want.”

Camacho is suspicious that Peña Nieto’s agenda seems to be a bigger hit in Davos than in Xico. “Investors applaud. Newspapers outside the country applaud. So why does the image of the President keep falling?” asks Camacho, noting that Peña Nieto’s poll numbers have fallen several points below 50%. (Some trace the poll slump to a recent pause in economic growth that economists call temporary.)

In a country rife with corruption, rapid growth is more likely to produce oligarchy than broad prosperity, Camacho warns. He says Peña Nieto must act on his pledges to combat corruption, though he doubts that will happen: “If we don’t have the political will, then the outcome will not be Norway. It will be Yeltsin’s Russia.”

A Path to Modernity?

 Even Yeltsin’s Russia didn’t have the sort of sociopathic gangsters who plague Mexico today–and who threaten to stunt its potential. Drug smuggling boomed in the country in the late 1990s after a U.S.-led crackdown largely choked off Caribbean smuggling routes and forced traffickers to find new ones through Central America. Extreme violence followed as cartels vied for business and turf. In 2009, Mexican police captured a drug-world figure who could have been devised by the creators of Breaking Bad: dubbed the Stewmaker, he allegedly disposed of some 300 dead bodies by dissolving them in acid. The symbolic nadir may have come the night in 2006 when patrons at a Michoacán nightclub looked down to see five severed heads rolling across the dance floor.

Later that year, Peña Nieto’s predecessor, Felipe Calder*n, launched a massive crackdown on the cartels and a campaign to end drug trafficking. Bush and Obama backed up 50,000 Mexican army troops with over a billion dollars in funding, military equipment and surveillance drones. But apart from headlines touting the arrests of various kingpins, the effort produced little but more violence. Since the start of the Calder*n offensive, the drug war has claimed more than 60,000 Mexican lives.

Peña Nieto promised to tackle the violence. But once in power he seemed to de-emphasize the drug war. U.S. officials worry that drug lords understand that the pressure will ease on their trafficking so long as the heads–so to speak–stop rolling. “The government’s messaging outside the country is about changing the conversation from the cartels to Mexico’s economic potential,” says Wood.

Chong insists otherwise. “We are not mixing security with politics,” says the Interior Minister, who, it may be worth noting, has a political background as a former governor of the Mexican state of Hidalgo. Speaking from his private office–the better to avoid a part of town paralyzed by street protests–he adds that the drug fight has been focused by centralization of authority under his control and that his government has captured some prominent drug lords, including the sadistic leader of the Zetas cartel, Miguel Ángel Treviño Morales, in July 2013.

Skeptics scoff at this sunny narrative. Murders have slowed in some areas, but other crimes have spiked. In late January, the President unveiled a new initiative to combat a recent epidemic of secuestro, as kidnapping for ransom is known.

And then there is the crisis in Michoacán, where the emergence of armed vigilante groups is a disturbing echo of Colombia’s descent into a kind of low-grade civil war in the 1980s. “Nobody knows who the hell these people are–whether they are honest, bona fide vigilante groups or whether it’s one cartel fighting another,” says Jorge Castañeda, former Mexican Foreign Minister.

“What’s happening in Michoacán is really worrisome,” says Shannon O’Neil of the Council on Foreign Relations. “If you can’t fix rule of law, I don’t see how the economic side can thrive.”

Peña Nieto doesn’t deny that Michoacán is a serious problem. “We need to re-establish the rule of law” in the state, he says. (The next day, he announced a $3.4 billion social and infrastructure investment package.) But, he adds, “we are regaining territorial control.” He grabs a chart from his chief of staff that shows violence dropping in several troubled cities.

This is a common complaint from Mexican officials: that broad security advances are overshadowed by shocking but localized acts of violence. “Sometimes people see the events but not the statistics,” says Chong.

A senior Obama Administration official expresses sympathy. “It’s a big country,” he says, recounting a nervous call from a U.S. auto-industry executive headed to a large Mexican city for a convention. The official’s advice? Relax. “It’s the equivalent of, you’re going to L.A. for a convention and you hear about a big shoot-out or hostage taking in Alabama. Would you feel unsafe?”

Not that security is the only obstacle to an economic boom. For one thing, last year’s reforms still require a wave of so-called secondary legislation to spell out their details. Passing it will take hard work, although the good news is that, unlike last year’s template-setting constitutional reforms, which required two-thirds majorities in Congress, these laws require only a simple majority.

Peña Nieto takes a long view. “We are not [working] only with a short-term goal,” he says. “We have a broader horizon, without thinking about what the polls are saying.”

Even if some reforms fall short, it has been a long time since Mexico experienced grand political bargains, a growing economy and optimism about the future. The idea might have been laughable until recently. But is it possible that America’s leaders could learn a thing or two from its resurgent southern neighbor?

 –With reporting by Dolly Mascareñas/Mexico City

MéxicoPolítico: Michoacán férvido

Mexico VigilantesPor Juan José Solis Delgado

Este artículo se publicó originalmente en la columna MéxicoPolítico en la edición Voces del The Huffington Post el 23 de enero de 2014.

Michoacán vive la peor crisis de violencia en su historia, no hay duda de ello. El conflicto que hoy tiene aquella región de los antiguos purépechas en un escalofriante guerra civil parece no tener solución. El Estado de derecho fue fulminado primero por los cárteles del crimen organizado y posteriormente por un plumazo presidencial que aniquiló el endeble gobierno de Fausto Vallejo, quien actualmente es una simple pieza decorativa en el estado.

Por su ubicación geográfica, el estado de Michoacán es una zona estratégica para el desarrollo de todo tipo de comercio e industria, incluido desde luego el narcotráfico. El limón y el aguacate son el llamado oro verde de la región; pero también hay que reconocer que desde hace años existe la siembra de drogas. Por ello, los cárteles de Jalisco y la otrora Familia michoacana se asentaron en esa región para desde ahí operar su industria del crimen.

No obstante, debido al poder que se enquistó en los grupos criminales, éstos comenzaron a crecer y por tanto se vieron en la imperiosa necesidad de disputarse la plaza. Así, la noche del 15 de septiembre de 2008 fuimos testigos de las explosiones por granadas en la explanada central de la ciudad de Morelia, el mensaje era claro: alguien debía quedarse con la plaza. El triunfo lo tuvo la Familia michoacana, y al tiempo ésta comenzó a fragmentarse hasta convertirse en la organización que hoy se identifica como los Caballeros Templarios.

Pero la historia no comienza ahí. Hablar del Michoacán de las últimas décadas implica hablar de la familia Cárdenas. Aún conservo en la memoria un evento en el cual campesinos de la tierra caliente se acercaron al ingeniero Cárdenas para pedirle interviniera ante algunos caciques de la región para que nos les cobrarán cuotas a los agricultores por sacar sus productos del campo al mercado. Todo iba bien, el ingeniero sentado en su gran escritorio escuchaba con atención y empatía, hasta el momento en que sin más lanzó la siguiente pregunta: ¿si intervengo cuánto me va a tocar?… Para muchos, aquella pregunta fue un balde de agua helada, pues nadie se esperaba que un personaje de la talla del ingeniero fuera actuar de esa manera.

Pero así fue desde aquel entonces la vida en Michoacán. Pulularon los caciques y guardias blancas por todo el estado, prohijados siempre por los gobiernos cardenistas. Por ello, no debe causarnos sorpresa que los Templarios y antes la Familia michoacana, hayan instrumentado una maquinaria tan compleja capaz, de controlar la economía del estado, de cierta manera, la mesa estaba servida. Y por ello, tampoco debe asombrarnos el hartazgo de los pobladores que se vieron obligados a organizarse en grupos de autodefensa.

Sin embargo, no debemos caer en la falsedad del axioma “el fin justifica los medios”. Si bien la percepción es que las autodefensas son la única opción para restablecer el orden en el estado, ya que el gobierno es incapaz de dar una solución, éstas se desempeñan al margen de la ley, y así como hoy combaten a los grupos criminales, mañana podrían combatir a las propias instituciones. Empero el conflicto no da para desarmar en este momento a las autodefensas (aunque así lo haya anunciado el secretario Osorio Chong), sino en todo caso, es urgente que el gobierno federal diseñe un plan político que contenga las etapas de recuperación del Estado de derecho, por ejemplo: primero, atrapar y encarcelar a los criminales y posteriormente integrar a las autodefensas al sistema de seguridad.

En ese sentido, el desafío del gobierno federal y de la sociedad misma, será borrar los registros de esa adrenalina que sienten los actuales combatientes, para una vez concluido el conflicto (si es que eso ocurre), puedan reincorporarse a su trabajo en el campo o a cualquier otra actividad licita que no implique la responsabilidad de traer colgada un arma y establecer la justicia por propia mano.

Nota al margen:

El jueves 5 de diciembre del 2013, falleció Nelson Mandela. Muchos reportajes periodísticos y documentos se publicaron en torno a su vida y trayectoria como activista, prisionero político y luego como presidente de su nación. En particular destaco el libro que con excepcional maestría escribió el periodista John Carlin, La sonrisa de Mandela, editado por el sello Debate del grupo editorial Penguin Random House. Este texto nos permite conocer con detalle la calidad, liderazgo y el legado que deja Mandela al mundo. El autor dibuja con trazos finos el retrato de un hombre excepcional que demostró que se podía ser un político hábil y extraordinariamente efectivo, pero al mismo tiempo y sobre todo un ser humano decente. No dejen de leerlo.

¿Quién gana y quién pierde con las reformas de Peña Nieto?

Enrique Pena NietoPor Juan José Solis Delgado

Este artículo fue publicado originalmente en la columna MéxicoPolítico en la edición Voces del The Huffington Post el 19 de diciembre de 2013.

Una de las cosas que ha perjudicado al México postrevolucionario es la institucionalización de la corrupción. A Plutarco Elías Calles y sucesores, debemos la cultura del compadrazgo, el influyentismo, el nepotismo, el autoritarismo y sobre todo el enriquecimiento ilícito de unos cuantos a costa del trabajo de las mayorías; todo ello en nombre de la Patria y en beneficio de la Nación. Nadie mejor que el PRI moderno ha sabido capitalizar este complejo fenómeno que a lo largo de la historia ha permitido el surgimiento de una singular clase política y empresarial: la élite del poder.

Si nos preguntamos quiénes ganan y quiénes pierden con las recientes reformas constitucionales de Peña Nieto, la respuesta podría ser tan sencilla o compleja según la perspectiva de observación que queramos tener. Podríamos ser simplistas y decir que ganan y pierden los de siempre. Pero en el fondo unos y otros tienen sus complejidades para ganar o perder. En todo caso, sí recurrimos a las características que tiene la élite, sabremos que no todos los que se asumen como ganadores lo serán, ni todos los perdedores serán derrotados. Vayamos por partes.

Los senadores y diputados que aprobaron la Reforma Energética se asumen como ganadores, pero en realidad la mayoría de ellos son la metáfora de aquel pasaje bíblico del plato de lentejas. ¿Cuántos de ellos realmente podrán ser beneficiados de los contratos que haga la élite con las grandes empresas petroleras internacionales? Apenas un puñado, sólo los que tengan acceso o sean parte de la esfera de la alta política donde confluyen políticos, religiosos, empresarios e industriales. Ellos seguramente serán quienes funden las empresas e industrias necesarias que provean de productos, servicios y demás periféricos y accesorios que requieran los nuevos contratos, licencias y concesiones que muy pronto operarán con los cambios constitucionales.

Esta élite realmente será la clase ganadora; ni siquiera el propio Peña Nieto, él apenas fue el artífice que cedió su primogenitura (legitimidad) por el plato de lentejas. Él y el resto de los legisladores federales y estatales recibirán abundantes comidas y viajes de gratitud, quizá exquisitas canastas navideñas con vinos, quesos y jamones importados, y si bien les va dos o tres millones de pesos depositados en sus cuentas bancarias, que dicho sea de paso por su ritmo de vida, se los acabarán en menos de un año. Así tenemos que al final entre los ganadores, la mayoría son perdedores.

¿Quiénes pierden? Sumados a los comedores de lentejas, perdemos todos. Los pobres, la clase media, la burocracia, las organizaciones políticas, las iglesias, los académicos, los líderes de opinión y desde luego el propio Estado. Y no se entienda que perdemos porque ya no tendremos la renta petrolera o una ley de telecomunicaciones que sólo beneficie al duopolio televisivo, o una reforma laboral que diluye los derechos ganados por la clase trabajadora, eso es secundario. En realidad perdemos porque se desvanece a nada nuestra incipiente democracia. Si algo pudimos construir como Nación en las últimas décadas, con pasajes como el del 1968 y viente años después con la fusión de las izquierdas, fue una democracia con instituciones que abrieron las puertas a la legalidad y al Estado de derecho.

Regresar el poder absoluto a la élite es retornar al pasado, es volver a aquel lugar común donde el presidente preguntaba la hora y los súbditos respondían temerosos: “la hora que usted quiera Señor Presidente”. Es regresar a la época en donde el Congreso de la Unión funcionaba tan sólo como una oficialía de partes y todo se decidía en los Pinos. Perdemos porque se diluye el equilibrio de los poderes y las estructuras políticas se edifican en la sola idea de la corrupción.

Nuestra pérdida es visible día con día al revisar los contenidos informativos de los medios de comunicación que cómplices con el sistema no informan la realidad del mundo. Ocultan datos, manipulan la información y generan un ambiente de encono entre la ya de por sí dividida sociedad mexicana. Los grupos anárquicos son quienes acaparan la atención de los informadores, pero no van a fondo, no investigan y no dan a conocer que esos grupos rebeldes son financiados por el mismo gobierno que supuestamente combaten. Columnistas y articulistas se frotan las manos porque saben que serán retribuidos con jugosos beneficios y prebendas como antaño. A pesar de excepciones, nuestro periodismo ya comienza a olvidar su espíritu de objetividad y se doblega a los guiños priistas para retornar a un estado complaciente y cómplice. ¿Quién pierden entonces? Por supuesto la sociedad mexicana que le secuestran su derecho a estar debidamente informada.

Perdemos todos y lo perdemos todo. ¿Qué futuro nos depara si la ley está diseñándose para soportar impunemente el robo, la corrupción y la represión sistemática? Quizá el silencio de la sociedad mexicana ha sido ensordecedor y los ínfimos intentos de manifestación no han prosperado por la misma división de las supuestas fuerzas de izquierda. La defensa del país no debe entenderse sólo como la lucha de Andrés Manuel López Obrador o el resurgimiento de Cuauhtémoc Cárdenas, sino debemos reconocer que la lucha es por el país y los individuos que queremos ser en nuestro presente y en el futuro.

La derrota es sin lugar a dudas la oportunidad que tenemos de triunfar, de ganar esta guerra contra la élite oligárquica, esa élite vulgar y ambiciosa que día con día se envenena de poder.

México Político: Gobierno y corrupción

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Por Juan José Solis Delgado

Este artículo se publicó originalmente en la columna MéxicoPolítico en la edición Voces del The Huffington Post el 12 de septiembre de 2013.

Tan sólo bastó que el PRI recuperará la presidencia de la República para mostrarse como el partido que sí sabe gobernar. Entre las primeras acciones que llevó a cabo el equipo de Enrique Peña Nieto, fue anunciar con sublime espectacularidad los acuerdos que ni Vicente Fox, ni Felipe Calderón lograron con las fuerzas políticas opositoras. El Pacto por México fue la primera muestra de estrategia y pericia política. Hasta ahí las cosas comenzaban bien.

La celeridad del priismo neoliberal por recuperar el tiempo perdido, obligó al inquilino de Los Pinos a aprovechar el capital político adquirido con la firma del pacto, para diseñar agitadamente las reformas que -según su ideólogo, el secretario de Hacienda Luis Videgaray- transformarían al país. Evidentemente, las reformas son necesarias si partimos del supuesto que todos los mexicanos deseamos cambios que conduzcan a mejorar la calidad de vida, pero lamentablemente éstas no satisfacen al grueso de la población y por el contrario sólo benefician a unos cuantos.

Por supuesto, las telecomunicaciones, la educación, la hacienda pública, las finanzas, la energía, etcétera, son sectores que requieren de cambios urgentes. Sin embargo, lo que no corrige el gobierno de Peña Nieto y no aborda en ninguna de sus polémicas y controvertidas reformas, es la corrupción que impera en el sistema político mexicano.

Si algo conoce el PRI, son la prácticas corruptas que se enquistaron durante más de setenta años que ostentaron el poder presidencial y que lamentablemente los gobiernos panistas no pudieron abatir. Con el PRI, nombres como Arturo Montiel, Juan Sabines, José Murat, Ulises Ruiz, Raúl Salinas, Tomás Yarrington, Elba Esther Gordillo, Andrés Granier y en otra época, Arturo Durazo, Miguel Alemán, Óscar Espinosa y una lista interminable de priistas, son todos ellos personajes que se enriquecieron inexplicablemente bajo el amparo de sus padrinos políticos que evitaron se les tocará con la mínima justicia.

Así, podemos suponer que las reformas del gobierno de Peña Nieto tienen dedicatoria y beneficiarios distinguidos, pues la corrupción prevalece en cada una de ellas. Así quedó demostrado en documentos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), donde se puntualizan análisis y recomendaciones para aplicar reformas en México, no sólo en materia educativa sino además en materia fiscal, energética y de telecomunicaciones, y que fueron elaboradas por la organización Mexicanos Primero integrada por empresarios como Emilio Azcárraga, Fernando Landeros y Claudio X. González.

Podemos fácilmente develar que la Reforma en materia de Telecomunicaciones beneficia a la empresa Televisa y a su séquito de medios de comunicación periféricos. Así se constata en la reciente integración del nuevo Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFETEL) el cual nació torcido, pues la mayoría de sus comisionados no cumplieron con los requisitos de experiencia y/o independencia que exige la Constitución. La selección fue irregular, oscura e irresponsable y al menos cuatro de los siete nuevos comisionados -entre ellos su presidente- carecen de experiencia en materia de telecomunicaciones.

No se diga la Reforma Educativa, que es más una reforma laboral y que afecta a los miles de profesores que en los últimos días han desquiciado el tránsito en las calles de la ciudad de México. Si bien los maestros se han extralimitado en pretender negarse a la evaluación y mantener sus canonjías, lo cierto es que dicha reforma los deja al borde del desempleo, porque de no cumplir con los requisitos de calidad serían separados de sus plazas. Situación que podría revertirse si se modifican los planes de estudio de las escuelas normalistas elevando la calidad y exigencia para que los maestros egresen mejor preparados.

Ahora, tenemos frente así dos iniciativas de Reforma presentadas por Peña Nieto al Congreso de la Unión, la energética y la hacendaria.

La primera pretende privatizar la industria petrolera repartiendo los dividendos de la renta entre empresarios nacionales y sobretodo extranjeros. Los compromisos adquiridos por Peña Nieto con empresarios estadounidenses le impiden primero asear a Pemex desde adentro con un régimen fiscal adecuado que beneficie tanto a las finanzas de la empresa como a los mexicanos, para posteriormente ahora sí pensar en una inversión privada. Pero no. El compromiso con las trasnacionales está marcha.

La segunda obliga a la muy desdibujada clase media a seguir manteniendo a los sectores más protegidos y desprotegidos del país. Pretende el pago de impuestos a la colegiaturas de la educación privada, pese a que como parte del Estado, el gobierno no tiene la capacidad de brindar educación gratuita y de calidad. Lo mismo ocurre con la disminución del deducible en gastos de salud, pues muchos mexicanos sabemos que el IMSS e ISSSTE no tienen la capacidad de ofrecer simplemente calidad en sus servicios.

Quizá Enrique Peña Nieto deba saber que sus iniciativas pueden ser bien intencionadas, pero ninguna de ellas cierra la entrada a la corrupción y muchos menos benefician a los mexicanos. Peña debe abandonar la frivolidad, los brazos extendidos como señal de triunfo y mejor debe dedicarse a gobernar con inteligencia y sin espejos de vanidad. ¡Quizá sea mucho pedir!

Nota al margen:
Idalia Hernández Ramos, profesora del CBTIS 130 en Tamaulipas, se enteró que una de sus alumnas le había insultado llamándole “perra” en la red social twitter. Pese a su larga trayectoria docente de casi 27 años, la profesora lejos de reconvenir a la estudiante agresora mediante el reglamento escolar, torpemente decidió hacerse justicia por propia mano. Pidió a los estudiantes videograbaran la clase en la cual pretendió dar una “lección” a la estudiante pendenciera. Lamentablemente, lo único que hizo la profesora, fue evidenciar su rabia amenazando a la estudiante y perdiendo el control absoluto de sus emociones. Paradójicamente, al grabar su supuesta lección, la profesora cayó más bajo que la estudiante y de paso provocó la expulsión de Grimaldo, otro de sus alumnos que cometió el error de haber retuiteado el tuit original con la agresión. ¡Vaya cordura magisterial!

Los 10 aspectos más importantes de la reforma hacendaria de EPN

Los 10 aspectos más importantes de la reforma hacendaria:

enrique pena nieto

1.- No al IVA en alimentos y medicinas

El gobierno decidió preservar la tasa cero de IVA en alimentos y medicinas al considerar que esta medida tendría un costo particularmente elevado para los hogares de menores ingresos.

2.- Se mantiene el IVA en 16% pero se homologa en la frontera

La tasa del Impuesto al Valor Agregado (IVA) se mantiene en 16% y se aplicará a las regiones fronterizas, que actualmente gozan de una tasa preferencial del 11%.

3.- Desaparición de impuestos

Se propone la desaparición del Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU), así como el Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE).

4.- Nuevos impuestos

La iniciativa propone que se cobre IVA en alimentos para perros y gatos, la compra de mascotas, los espectáculos públicos (salvo el teatro y el circo), la venta y renta de vivienda, los chicles, los refrescos y las colegiaturas.

5.- Continúa aumento a gasolinas

Los aumentos mensuales al diesel y la gasolina continuarán aplicándose para el próximo año, pero  a tasas menores que las actuales. Sus estimaciones son un desliz de 6 centavos mensuales para la gasolina Magna y 8 centavos para la Premium.

6.- Cambios al ISR

Se hará más progresivo el pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR), limitando las deducciones y exenciones y se incrementará la tasa máxima del ISR para las personas con mayores ingresos.

7.- Mayores derechos al contribuyente

La iniciativa de reforma hacendaria propone otorgar mayores Derechos a los Contribuyentes y para incentivar la formalidad, se establecerá un Régimen de Incorporación Fiscal para los nuevos negocios o aquellos que migren a la formalidad.

8.- Menor monto de deducciones

Propone limitar el monto máximo de las deducciones personales realizadas por una persona física al año a la cantidad que resulte menor entre el 10% del ingreso anual total del contribuyente, incluyendo ingresos exentos, y un monto equivalente a dos salarios mínimos anuales correspondientes al área geográfica del Distrito Federal.

9.- Eliminación de regímenes especiales

Se propone eliminar tres cuartas partes de los tratamientos preferenciales y prácticamente la mitad de los regímenes especiales; sólo se mantendrán los que representan amplios beneficios sociales y los de probada eficacia para apoyar el crecimiento de la economía.

10.- Disminución de cuotas de seguridad social y seguro de desempleo

Se disminuirán las cuotas de seguridad social para los trabajadores de bajos ingresos y para incentivar la formalidad, se establecerá un Régimen de Incorporación a la Seguridad Social para los nuevos negocios o aquellos que migren a la formalidad y se establecerá un seguro de desempleo.