MéxicoPolítico: La realidad mexicana frente a las encuestas

Por Juan José Solis Delgado

Este artículo se publicó originalmente en la columna MéxicoPolítico del portal estadounidense Voces The Huffington Post el 13 de mayo de 2012.

Prácticamente son dos semanas lo que le resta al proceso electoral mexicano. Luego de un agitado juego de poderes, pugnas políticas descalificaciones varias, cada candidato ha tomado su lugar en la contienda y como era previsible, una vez más la elección -igual que en 2006- será nuevamente cerrada. Solo que esta vez no será el PAN quien luche por mantener la presidencia de la República; sino que la batalla final la darán en un final de fotografía Andrés Manuel López Obrador quien representa a la izquierda y Enrique Peña Nieto aspirante del corrupto PRI.

Si el proceso electoral es limpio, es decir no se cometen trampas de ninguna índole, la noche de primero de julio, Andrés Manuel López Obrador será el virtual ganador de la presidencia; pero si el PRI echa a andar la maquinaría que le conocimos por más de setenta años de autoritarismo y corrupción, lo más seguro es que se consume la imposición de un candidato irreal e irrelevante que gobernará sumiso a los poderes fácticos de este país.

Prácticamente desde 2005 año en que Peña Nieto fue ungido como gobernador del Estado de México, la estrategia de fabricarle una imagen y una historia corrió a cargo de la principal televisora mexicana. Documentos y evidencias del semanario Proceso de aquel entonces y recientemente del diario británico The Guardian así lo han constatado y la realidad simplemente lo confirma. De ahí que una de las razones por las que se puede suponer una estafa electoral, es que Televisa y medios de comunicación que dependen mercantilmente de su emporio, no perderán tan fácilmente la inversión que han hecho en los últimos siete años y harán todo lo posible por llevar a Peña Nieto a ocupar la silla presidencial.

Los guiones que se fabricaron en las oficinas de la televisora, siempre fueron trazados con escenas de días de campo tranquilos y sin prisa, por eso la casas encuestadoras – prácticamente todas- recibieron jugosos contratos millonarios que simplemente les obligaba a tener al candidato de marras como puntero. Siempre protegiéndolo pese a las vicisitudes que fuera enfrentado. Y así fue. El abuso de poder policíaco y fallido operativo en Atenco, el caso de la niña Paulette que desapareció y luego como por arte de magia reapareció al pie de su cama, los feminicidios crecientes en la entidad, robos de autos y a casas en los municipios colindantes a la ciudad de México, y un sin fin de negativos del gobierno de Peña Nieto en el edomex, no impidieron que pronto las casas encuestadoras lo posicionaran como el candidato carismático que las mujeres deseaban y los hombres respetaban.

Pero la realidad le dio un fuerte golpe a los números de las casas encuestadoras y en menos de lo que pensaron, el priista Peña Nieto pasó del día de campo a una terrible y trágica tormenta. Su aparente liderazgo pronto se diluyó luego de que se demostrará que era un candidato vulnerable, torpe, iletrado e incapaz de hacer frente a una masa crítica de jóvenes estudiantes que le imploraban justicia. Desde ese momento, cayó en su aparente preferencia electoral y por más que las casas encuestadoras intentaron sostener su liderato, nada pudo impedir su inminente caída.

Por ello es que éstas semanas cercanas a la elección, una vez más se ha hecho uso de la guerra sucia para desprestigiar el liderato de Andrés Manuel López Obrador. Una vez más el tono de la campaña negativa es presentarlo como peligroso para la vida de los mexicanos. Sin embargo, la sabiduría popular reza que las segundas partes no son iguales, y por consiguiente, el efecto que buscan difícilmente se repetirá porque los ciudadanos mexicanos sabemos que hace seis años fuimos engañados por un candidato panista, que prometió tener las manos limpias y dar empleo a la fuerzas productivas y resultó ser un gobierno del fiasco y la ineptitud y muchos más peligroso de lo que según ellos iba a ser López Obrador.

El tufo a muerte marcará para la historia de México el desatino de Calderón que pese a que dedicó los seis años de su mandato a combatir a los narcotraficantes y criminales, la realidad indica que no hubo un solo milímetro de avance, y por el contrario, las células del crimen doblaron en cantidad su existencia. Calderón, simplemente pactó con el crimen y fue cómplice de la estrategia del miedo que impuso su brazo derecho Genaro García Luna. Por ello, no les conviene que gane AMLO, porque su arribo a la presidencia significaría encontrar la evidencia de todo lo que no se hizo, pero sobre
todo, se confirmaría el vinculo estrecho de Calderón y García Luna con el crimen organizado.

De esta manera, el PAN se siente mayormente protegido con el PRI y sólo así se entiende que le hagan la tarea a Peña Nieto, promoviendo el voto en su favor como lo fue el caso del salvaje de Guanajuato, Vicente Fox, o subiéndose al debate dando a conocer la aparente incompatibilidad de cifras del presupuesto federal como lo hizo durante el segundo debate desde su cuenta de twitter Felipe Calderón.

Así, lo que tenemos los mexicanos frente así, es asistir el próximo primero de julio a la verdadera encuesta que certificará los resultados reales de cómo es que pensamos y decidimos. Y en la medida en que haya mayor participación ciudadana, menor será la posibilidad de fraguar maniobras fraudulentas por parte del PRI autoritario.

Nota al margen:

Agradezco la generosidad de de Difusión y Prensa de Editorial Taurus, por el envío del libro Palabra clave del escritor Alberto Vital Díaz. Palabra clave es una narración que busca entrelazar y analizar dos ámbitos de la creación: los géneros y los personajes. El libro es una suerte de diálogo que hunde sus raíces y permanece en la obra de Platón; la declaración amorosa que se asoma a La Strada de Fellini y algunas obras de Shakespeare; y la declaración periodística. Se ocupa de los bestiarios de Jorge Luis Borges, Juan José Arreola y Julio Cortázar y en el epíteto que desde Homero define al otro. El autor da cuenta de autores que se transforman en personajes, los personajes que incesantemente regresan, la conversión del poeta en un personaje y los personajes que, a la manera de La Maga, casi son omnipresentes.

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